Séneca El Joven - Por Una Transformación Integral

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DIALOGOSSéneca el JovenBIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 276

SÉNECADIÁLOGOSSOBRE LA PROVIDENCIA . SOBRE LA FIRMEZA DELSABIO . SOBRE LA IRA . SOBRE LA VIDA FELIZ . SO BRE EL OCIO « SOBRE LA TRANQUILIDAD DELESPÍRITU · SOBRE LA BREVEDAD DE LA VIDAINTRODUCCIONES, TRADUCCIÓN Y NOTAS DEJUAN MARINÉ ISIDROf*E D IT O R IA L GRED O S, S. A.

Asesores para la sección latina: José J avier I so y J osé L uis M oralejo .Según las norm as de la B. C. G., la traducción de este volum en ha sidorevisada p o r J u a n G il . EDITORIAL GREDOS.S. A. U., 2008López de Hoyos, 141,28002 Madrid,www .rbalibros .comP r im e r a e d ic ió n , 2000.2“. r e im p r e s ió n .Depósito legal: M .-21.397-2008.ISBN 978-84-249-2261-1.Impreso en España. Printed in Spain.Impreso en Top Printer Plus.

INTRODUCCIÓNI. EL DIÁLOGO DOCTRINAL Y LOS DIÁLOGOSLa producción en prosa de Séneca que se ha conserva do 1comprende un tratado científico (Cuestiones Naturales),otro político (Sobre la clemencia), once morales (Sobre losbeneficios, Sobre la providencia, Sobre la firmeza del sabio,Sobre la ira, Sobre la vida feliz, Sobre el ocio, Sobre latranquilidad del espíritu, Sobre la brevedad de la vida, máslas tres consolaciones, A Marcia, A su madre Helvia y APolibio2), y una abundante colección de cartas (Epístolasmorales a Lucilio). En todas estas obras, por variadas y he terogéneas que puedan parecer, se observa entre otros unrasgo común: la exposición del asunto, que Séneca hace teó ricamente a oídos del destinatario, se ve de cuando en cuan do interrumpida por las intervenciones de un interlocutorsupuesto (pues muchas veces ni siquiera es ese destinata Queda excluida la Apocolocintosis, que mezcla verso y prosa al es tilo menipeo. Respecto a las obras perdidas, cf. C . C o d o ñ i -r (ed.), H isto ria de la literatura latina, Madrid, 1997, pág. 547.2Excepto el primero, en adelante citados abreviadamente así: P rovi dencia, etc.

8D IÁ L O G O Srio3), que plantea breves objeciones y preguntas concisas deinmediato refutadas y respondidas largamente por el autor.Este casi personaje literario tan típico de Séneca recibe elnombre de fictus interlocutor, un oponente simulado queaparece aquí y allá introducido con un escueto «dice», «di ces», y gracias al cual se consigue una apariencia de con versación, aunque sólo sea entre dos y absolutamente des proporcionadas sus respectivas intervenciones4. Una obraasí tratada se resiste a ser definida como un monólogo delque diserta, pues es cierto que a las veces se oye fugaz otravoz; en cambio, puede llamarse, a sabiendas incluso del arti ficio, diálogo.Éste es el nombre con que desde antiguo fueron conoci das algunas obras de Séneca, al menos a partir de Quintilia no, quien, cuando resume los géneros que tocó el filósofo,dice que «de él se publican discursos, poemas, cartas y diá logos»5. Dejemos a un lado, por insoluble, la cuestión de sifue el propio Séneca o no el que calificó así sus tratados fi losóficos, pues no hay datos bastantes6; otra es la que debeplantearse, aunque quede también sin solucionar: si prescin dimos de las Epístolas, que ya en la enumeración de Quinti liano forman un corpus aparte, incluso de las CuestionesNaturales en razón de su contenido específicamente cientí fico, quedan doce tratados en igualdad de condiciones para3 Un claro ejemplo lo ofrece Marcia, cuando Séneca se dirige a unasegunda persona masculina (9, 3) o plural (10, 4).4 Cf. C. C o d o ñ e r, «El adversario ficticio en Séneca», Helmantica 34(1983), 131-148.5 Q u i n t i l ia n o , X I , 129.6 Podrían aducirse, a favor de la tesis que supone a Séneca autor de ladesignación, sus propias palabras en Sobre los beneficios V 19, 8: «Peropara responder como un jurisconsulto, prescindiendo por el momento dela alternancia de los diálogos, diré.».

IN T R O D U C C IÓ N9llamarse diálogos. Ahora bien, los Diálogos son según latradición sólo diez.Constancia escrita de esta tradición hay ya en el másantiguo y fiable de los manuscritos, el Ambrosiano, de fi nales del siglo xi; su índice, bajo el epígrafe «Los doce li bros de Diálogos de Séneca», enumera estas diez obras asíordenadas: Providencia, Firmeza, Ira (que consta de tres li bros), Marcia, Vida feliz, Ocio, Tranquilidad, Brevedad,Polibio y Helvia. Quedaron pues descartados Sobre los be neficios y Sobre la clemencia, como mínimo, ya que en lostratados perdidos sólo se puede conjeturar si aparecía o noel contradictor imaginario7. Hay que tener presente, ade más, que esta exclusión debe datar de fecha muy anterior ala del Ambrosiano8: las diez obras fueron compiladas entrelos siglos i i y V d. C. de forma arbitraria, a lo que parece,pues no se siguió un criterio temático (tres de ellas, las Con solaciones, pertenecen a un género aparte, concreto y tipifi cado, y tampoco están agrupadas), ni temporal (las hay detodas las épocas de producción del filósofo, y tampoco estánordenadas cronológicamente9), ni se presentan en orden se gún el destinatario10, ni fueron seleccionadas en virtud de su7 Algunos de ellos son clasificados expresamente como diálogos porlos estudiosos antiguos (por ejemplo, Sobre la superstición, según elgramático Diomedes, cf. H. Keil, Grammatici Latini I, Leipzig, 18551923, pág. 379). No parece prudente llegar al extremo de O. R ossbach,«De Senecae dialogis», Hermes 17 (1882), 365-376, según el cual Sénecaescribió sesenta diálogos, de los que los doce conservados (incluye Sobrelos beneficios y Sobre la clemencia) sólo representarían, pues, una mínimaparte.8 Cf. 4. 1.9 Sean cuales sean las dataciones que para ellas se defiendan, cf. 2. 1.10 A pesar de todo esto, se ha llegado a sostener que no hay tal confu sión, sino que los D iálogos fueron así ordenados incluso por el propio

10D IÁ LO G O Sextensión, pues si así fuera, o bien Ira, mucho más ampliaque las demás, no debería haber entrado, o bien se habríadebido incluir Sobre los beneficios (más voluminosa, consus siete libros11) y Sobre la clemencia (de la que se con servan el primer libro y parte del segundo; muy probable mente tenía un tercero12). La inclusión de una o la exclusiónde las dos otras habría que achacarlas a un error de los es cribas: una explicación demasiado llana y que, de hecho, ennada resuelve el problema.No es éste, de cuantos y cuales realmente fueron, el úni co que plantean los Diálogos: otras dificultades surgirán amedida que avance la exposición. Entre tanto, bueno seráconcluir con el hecho indiscutible de que Séneca escribióalgunas obras que bien él mismo, bien sus contemporáneos,encuadraron dentro de un tipo concreto, el diálogo13.Con ello Séneca seguía, como tantos otros teóricos ypropagadores del estoicismo, una tradición antigua ya, la depublicar doctrinas y especulaciones no en un bloque com pacto, árido a veces, sino bajo forma conversacional, alter nando preguntas y respuestas, argumentos y refutacionesvariados que crean una exposición más ágil y rica, másatractiva y, por tanto, más adecuada para convencer a quienSéneca, cf. E. G. S c h m id t , «Die Anordnung der Dialoge Senecas», Heli kon I245-263.11 Y no hay que olvidar, además, que precisamente a este tratado pa rece que Séneca dio, aun de forma implícita, la calificación de «diálogo»,cf. n. 6.12 Cf. C. C a r d ó , D e la clemència a Nevó César, Barcelona, 1926,pág. 98.13 Distinguido claramente de los demás, recuérdese la breve clasifica ción de la obra de Séneca que da Q u in t il ia n o , loe. cit. en n. 5. Cf. tam bién S u e t o n io , Augusto 89, 3, cuando dice que este emperador asistía ala lectura de «no sólo poemas e historias, sino también discursos y diálo gos.»

IN T R O D U C C IÓ N11la oiga o la lea. Este género del diálogo doctrinal, ni que de cir tiene, se inicia con Platón, que así reproducía no sólo lamayéutica de su maestro, sino también el ambiente polémi co de su intelectualizada época en sus diálogos vivaces, al gunos casi piezas teatrales. Más reposados y narrativos sonlos del ilustre precedente con que cuenta Séneca en su len gua, Cicerón14.Séneca, sin embargo, siempre inquieto, sigue esta tradi ción en parte y en parte rompe con ella en estos escritos: sontratados de filosofía, como los de Cicerón y Platón, si bienmás práctica que especulativa, destinados a difundir y de fender la bondad de unas determinadas conductas; en laforma, por el contrario, se alejan bastante del tipo de diálogoplatónico o ciceroniano, que intenta ser verosímil precisan do el lugar y el momento en que transcurre la charla entre va rios personajes reales y bien identificados; los Diálogos, encambio, carecen de cualquier alusión a las circunstanciastemporales y locales, y los personajes de la «conversación»se reducen, ya se ha dicho, al autor y su contrincante irreal.Para justificar esta reducción al mínimo del diálogo enSéneca se han alegado influencias de otros géneros simila res; así, es indudable que la diatriba, tan cultivada por loscínicos, tuvo un peso decisivo: se caracteriza también porplantearse el debate entre el orador o escritor y un antago nista fingido; por otro lado, el lenguaje de la diatriba, ásperoy mordaz, dejó claramente su huella en el tono a las vecesbeligerante, incluso despectivo, que toman los Diálogosl5. 14 Empleó esta forma para disertar de filosofía (por ejemplo, en Sobrela vejez), pero también de otros asuntos: políticos (Sobre Ia república),retóricos (Sobre el orador), religiosos (Sobre la adivinación), etc.15Cf. A. G u il l e m in , «Sénèque, second fondateur de la prose latine»,Rev. Ét. Lat. 35 (1957), 265-284.

12D IÁ LO G O SDe los diez tratados que por arraigada costumbre, pues,con este nombre se conocen, siete serán ahora objeto de es tudio, puesto que las tres Consolaciones ya lo han sido enotro volumen de esta misma colección16.II. ANÁLISIS1. Fecha de composiciónA la hora de datarlos, los Diálogos presentan tantas difi cultades como prácticamente el resto de la obra del filósofo:la tarea es ardua, exige claridad y minuciosidad en el méto do, pero no es irrealizable17. Lo que sí parece imposible esponer de acuerdo a los estudiosos que se han dedicado aella: unos consideran que el examen del estilo basta parapoder fijar su evolución y por tanto la cronología cuandomenos relativa de las obras; este método, propuesto porCastiglioni1S, fue retomado por Coccia19 y, más reciente mente, por Nikolova20.Otros, abandonando, aunque sea en ocasiones momen táneamente sólo, el terreno un tanto resbaladizo del análisis16 Siguiendo otra costumbre también establecida de editarlas separa damente, cf. S é n e c a , D iálogos (Consolaciones). Apocolocintosis, Ma drid, 1996, págs. 9-31 (B. C. G„ 220).17 Cf. P. G r im a l , «Est-il possible de ‘dater’ un traité de Sénèque? Àpropos d'un livre», Rev. Ét. Lai. 27 (1949), 178-188.18 Cf. L. C a s t ig l io n i , «Studi intorno a Seneca prosatore e filosofo»,Riv. Filoi. Istru. Class. 2 (1924), 350-382.19 C f. M. C o c c ia , Iproblem i del D e ira di Seneca alla luce deU'analisi stilistica, Roma, 1958.20 Cf. A. B. N ik o l o v a , «On the chronology o f Seneca’s philosophi cal dialogues», Rev. Étud. Lang. Ane. Ordin. 2 (1975), 1-30.

IN T R O D U C C IÓ N13estilístico, prefieren basarse en los datos que proporcionaSéneca en su prosa. Pero, por un lado, son éstos escasísi mos: contadas veces hace referencias temporales concretaso alude a hechos conocidos y contemporáneos suyos; porotro, bastantes de estas referencias son discutibles y algunasinexistentes, conjeturadas forzando el ingenio: un mismopasaje es interpretado de múltiples maneras y de él se ex traen conclusiones variadas, incluso contrarias. Así, es tal elcúmulo de fechas distintas propuestas, que se impone la ne cesidad de resumirlas en las más verosímiles y coherentespara cada tratado, siguiendo no un orden cronológico, claroestá, sino el tradicional de los manuscritos, a fin de evitarmayores dificultades.Para fechar Providencia se puede tomar como punto departida la personalidad de su destinatario, Lucilio Júnior, elgran amigo de Séneca al que dirigió las Epístolas y dedicótambién las Cuestiones Naturales21. En el diálogo se nospresenta como estoico convencido; dado que en las primerasepístolas aparece de seguidor de Epicuro, Abel deduce queProvidencia ha de ser posterior al año 62, en el que fueronredactadas22. A idéntica conclusión habían llegado Bour-21 Los datos que sobre Lucilio se tienen (su actividad política, sus afi ciones literarias, sus inclinaciones ideológicas), están extraídos de lasEpístolas, cf. L. D e l a t t e , «Lucilius, l ’ami de Sénèque», Les Et. Class. 4(1935), 367-385; 546-590. Concretamente sobre su producción, cfr. H.B a r d o n , La littérature latine inconnue, II, Paris, 1956, págs. 126-127;174.22 Cf. K. A u e l , Bauformen in Senecas Dialogen, Heidelberg, 1967,pág. 158; también P. G r im a l , Sénèque ou la conscience de l'empire, Pa ris, 1978, págs. 298-300, según el cual la epístola que marca el términoante quem es exactamente la 16.

14D IÁ L O G O Sgery y Albertini23, pero por camino distinto: consideraronque el diálogo está motivado por un fuerte contratiempo su cedido a Séneca, que no puede ser otro que su caída en des gracia ante Nerón, patente a partir del año 62, después deque el emperador mandara matar a su propia madre, Agripina, antigua valedora del filósofo.Muy al contrario, W altz24, basándose en la misma moti vación, piensa que hubo de ser una calamidad mayor, estoes, el destierro al que Séneca partió en el año 41 y en el quepermaneció hasta el 49: la redacción de Providencia debedatar del mismo año 41 o del siguiente, puesto que en 3, 3recuerda una reciente conversación con el cínico Demetrio(«aún suena y vibra en mis oídos», dice), que no pudo tenerlugar en el exilio de Córcega. Pero Waltz es prácticamenteel único partidario de su conjetura; otros investigadores, encambio, confirman la datación tardía para esta obra valién dose de diversos indicios: cotejándola con las CuestionesNaturales, Fontán concluye que fue escrita antes de la re dacción definitiva de este tratado, iniciado en el 62, y des pués de la renuncia de Séneca al protagonismo político elmismo año25.Firmeza está dedicado a Anneo Sereno, queridísimoamigo del filósofo, que tanto lamentó su muerte26 ocurridahacia el año 62 a consecuencia de haber ingerido setas ve nenosas27; esto deja bien claros los límites en que han de23Cf. A. B o u r g e r y , Sénèque prosateur, París, 1922, pág. 62; E. A l La composition dans les ouvrages philosophiques de Sénèque,Paris, 1923, págs. 41-42. 24 Cf. R. W a l t z , D ialogues IV, Paris, 1927, pág. 7.25 Cf. A. F o n t á n , «De prouidentia y la cronología de las últimasobras de Séneca», Emerita 18 (1950), 367-376.26 Cf. Epistolas 63, 14.27 Cf. P l in io , XXII 96; no precisa si el envenenamiento fue fortuito opor mano criminal, lo que no sería raro en la corte de Nerón (así se librób e r t in i ,

IN T R O D U C C IÓ N15moverse las conjeturas: desde la muerte de Caligula en elaño 41 (Séneca habla de él en pasado y, sobre todo, lo criti ca, cosa que no haría en vida suya, en 18, 1-4), hasta la deSereno, que algunos adelantan al 61. Este período podríaestrecharse considerando que el relato de la ofensa a ValerioAsiático (18, 2) no lo habría incluido Séneca, por indiscreto,estando él vivo; como quiera que murió en el año 472S, latendencia, en general, es datar la obra con posterioridad aeste año haciéndola coincidir con el acceso de Sereno alpuesto de prefecto, como suponen Gercke y Albertini29, elaño 56, o un poco más tarde, en el 58, según Bourgery30.Pero de nuevo Waltz marcha contra comente al sentarque Séneca escribió Firmeza para aparentarla ante Sereno,rebozando el desaliento de que estaba preso a causa de sudestierro31, con lo que sitúa su redacción a comienzos delmismo (año 41 ó 42, para justificar la introducción de 1, 3:«Recientemente, al hacerse mención de Catón, hablabas.»),y así sustenta su teoría de que los tres tratados dirigidos aSereno evidencian la progresiva conversión de éste al estoi cismo, de epicúreo que era, en este orden: Firmeza, Trande Claudio, su padre adoptivo, para sucederlo, cf. SuirroNio, Nerón 33,1). Sí informa del cargo que Sereno había ejercido: fue praefectus uigihtm (jefe de la guardia imperial) de Nerón, y se desempeñó con manofírme, según parece deducirse de M a r c ia l , VIII 81, cf. J. C o l ín , «Lamain d’Annaeus Serenus, l ’ami de Sénèque», Mnemosyne 8 (1955), 222226. De creer a T á c it o , Anales XIII 13, 1, la intimidad con Séneca llevóa Sereno a colaborar en los manejos del filósofo haciendo de tercero en cubridor de los amores entre Nerón y Acté.28 Cf. T á c it o , Anales XI 3, 2.29 Cf. A. G e r c k e , Seneca - Studien, Leipzig, 1895, pág. 295; A l b e r t i n i , La composition., págs. 28-29.30 Cf. B o u r g e r y , Sénèque., pág. 54.31 Al igual que compuso Providencia para impresionar a Lucilio, cf.W a l t z , Dialogues IV, págs 32-33; pero este propósito, que eil H eh ia espalmario, aquí no pasa de simple suposición.

16D IÁ L O G O Sqitilidad, Ocio32. La contradice Grimai, para quien Firmezamuestra un Sereno más estoico que en Tranquilidad; comoquiera que éste, en su opinión, data del año 53 ó 54, Firme za ha de ser posterior; aproximadamente del 56, si acepta mos su interpretación de 13,4, según la cual en este pasajeSéneca alude a Vologeso, rey de los partos, contra quien losromanos apoyaron una revuelta en el año 55 33.El único entre los Diálogos que abarca tres libros es Ira,circunstancia que permite sospechar en él lo que en los de más es prácticamente impensable, esto es, que fueran re dactados en momentos distintos; en efecto, el tercer libroretoma temas ya tratados en los dos primeros y tiene un tonomás doctrinario, casi se diría pedagógico. Como los tres enconjunto han de ser posteriores a la muerte de Caligula (losataques contra él son decididamente virulentos, cf. I 20, 8-9;II 33, 3-6; III 18, 3-4, etc.) y ofrecen detalles propios de unescritor novel, los partidarios de la redacción separada sue len situar los dos primeros libros en el mismo año 41 en quemurió Caligula y Séneca fue condenado al destierro (a co mienzos y a finales del año, respectivamente); el acuerdodesaparece al datar el tercero: Gercke34 cree que fue escritoen pleno exilio, en el 44; Albertini35 lo coloca al final ocuando Séneca se hallaba de nuevo y recientemente en laciudad, años 49 ó 50; esta última es la fecha que deduce32 Sobre la dedicación de Ocio véase más adelante. Por otro lado,desde B o u r g e r y , Sénèque., pág. 56, esta trayectoria se pone en duda ose niega lisamente; cf., sin embargo, M. T. G r if f in , Seneca, a philoso ph er in politics, Oxford, 1976, págs 316-317.33 Cf. P. G r im a l , Sénèque. D e constantia sapientis. Commentaire,Paris, 1953, págs 15-17.34 Cf. G e r c k e , Seneca., págs. 285-288.35 Cf. A l b e r t i n i , La composition., pág. 18.

IN T R O D U C C IÓ N17Nikolova36 fundándose en un análisis comparativo del estiloy de la frecuencia del léxico entre Ira y Sobre la clemencia.Son más, sin embargo, quienes opinan que la redacciónde los tres libros fue continuada, no interrumpida por un in tervalo más o menos prolongado de tiempo. Así, la época decomposición puede centrarse entre la muerte de Caligula yel año 52, en que hay constancia de que Novato, a quien vadedicado, ya usaba su nombre adoptivo, Galión37. Basándo se en las imperfecciones compositivas mencionadas y acha cándolas a la bisoñez de Séneca, Bourgery, Abel y Grimaifechan Ira en la época anterior al destierro, con el año 41como limite38; se decanta, en cambio, por el otro, el año 52,Griffin, pues según ella no son tan relevantes ni decisivoslos fallos de Ira 39.En la datación de Vida feliz hay, cosa rara, un acuerdocasi unánime de los estudiosos40. De una parte, el términoante quem es el mismo que el post quem de Ira y por lamisma razón: Séneca dedicó este diálogo también a su her mano mayor, pero ya lo llama Galión; de otra, lo escribiócon clara evidencia para justifi

sobre la providencia . sobre la firmeza del sabio . sobre la ira . sobre la vida feliz . so bre el ocio « sobre la tranquilidad del espÍritu · sobre la brevedad de la vida introducciones, traducciÓn y notas de juan marinÉ isidro f* editorial gredos, s. a.

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