LA FILOSOFÍA DEL AMOR OR UANA NÉS DE LA RUZ

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CONCURSO DE TESIS EN GÉNERO SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ CUARTA EMISIÓNTESIS GANADORA EN LA CATEGORÍA DE DOCTORADOLA FILOSOFÍA DEL AMORDESOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

2 Instituto Nacional de las MujeresINMUJERESAlfonso Esparza Oteo 119Colonia Guadalupe InnC.P. 01020 México, D.F.Autora: Rosalba Ugalde GonzálezPrimera edición: 23 de julio de 2009ISBN (Colección completa): 978-607-7825-10-4ISBN (Volumen 3): 978-607-7825-13-5Registro en trámitewww.inmujeres.gob.mxLas ideas vertidas en esta obra son responsabilidadexclusiva del autor y no reflejan necesariamenteel punto de vista del Instituto Nacional de las Mujeres.Impreso en México /Printed in Mexico

3presentaciónEl ámbito académico constituye un espacio de conocimiento en el que la teoría de género seha provisto de sus herramientas y métodos más fundamentales. Hoy por hoy, la academia esun aliado sin el cual las instituciones que trabajamos en favor de la igualdad entre mujeres yhombres, no podríamos obtener los insumos teóricos necesarios para dar respuesta a lasdemandas más sentidas en esta materia.En este tenor, el Concurso de Tesis en Género Sor Juana Inés de la Cruz, organizado por elInstituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), constituye una de las líneas de acción entorno a la academia que más satisfacción nos aporta, tanto por la copiosa participación,como por el entusiasmo de las y los estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado quehan visto en el género un enfoque apasionante, y desde el cual pueden contribuir al cambioen favor de la igualdad en nuestro país.Para el INMUJERES, promotor de este concurso, es motivo de orgullo publicar la obra de lasy los ganadores de la cuarta emisión, las cuales fueron seleccionadas por un ComitéDictaminador compuesto por mujeres de amplia trayectoria y experiencia en el tema. Desdeeste espacio, extendemos nuestro reconocimiento a todas y todos los estudiantes queparticiparon, invitándolos a continuar investigando en favor de la igualdad con la mismacreatividad y entusiasmo como lo han hecho hasta ahora.MARÍA DEL ROCÍO GARCÍA GAYTÁNPRESIDENTA DEL INSTITUTO NACIONAL DE LAS MUJERES

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5ÍNDICEIntroducción7Capítulo I. El concepto de amor divino de Sor Juana Inés de la Cruz15El amor divino “Dios en cuanto Dios” en la teología filosófica de Sor JuanaLa FeTemor a la muerteLos límites de la razónConsuelo ante una realidad social insoportableLa doctrina de los beneficios negativosEl amor divino o el Cristo evangélicoMaría, divinidad supremaSor Juana y Santa Teresa: el amor divino humanista y el místicoLa ortodoxia religiosa y Sor JuanaLa misoginiaFrancisco de Aguiar y Seixas (1632-1698)Antonio Núñez de Miranda (1618-1695)Manuel Fernández de Santa Cruz (1637-1699)1820212225374250627076787981Capítulo II. El concepto de amor profano de Sor Juana Inés de la Cruz97El amor propioEl feminismo sorjuanianoLa biografía intelectual de Sor Juana Inés de La CruzLa amistadEl amor de parejaEl amante ausenteLos celosEl desengaño amorosoEl miedo a amarEl amor y la doble moralEl amor entre la razón y la pasiónEl amor es dolorEl amor y el odioEl amor y el masoquismoEl amor efímeroEl amor y la esperaEl amor y el suicidioEl amor a los hijosEl amor a la humanidadEl humanismo renacentistaEl humanismo españolEl amor a la 5177178185189189190223

6Capítulo III. El concepto de amor al conocimiento de Sor Juana Inés de la Cruz 227Primero sueño o el placer y el dolor del amor al conocimiento de Sor JuanaLos tres sentidos del poemaMétodos de conocimiento en Primero sueñoLas pirámidesVía epistemológica y vía mística al conocimientoFisiología y conocimientoIdentificación del sueñoEl alma, instrumento del saberEl alma en Sor JuanaLos veneros del saberLos librosEl mundo circundanteLa naturalezaEl cosmosEl sueñoLas vicisitudes del amor al conocimientoEl acceso al conocimientoLos límites del entendimientoLa creatividadEl sexo no es sede de la inteligenciaLa envidiaEl discursoLa censuraEl grafía297

7introducciónMi interés en el estudio del pensamiento de Sor Juana Inés de la Cruz surgió durante lalectura de sus obras completas que me condujeron a la consulta simultánea de bibliografíaacerca de nuestro pasado prehispánico, del periodo de la conquista y de la consolidación deldominio español en la tierra mexicana.En este ejercicio sentía que el pensamiento de Sor Juana complementaba y a la vezponía en tela de juicio los conceptos que vertían las otras fuentes. Este hecho me llevó apensar que, siendo ella testigo ocular del acontecer de su siglo y que además absorbía conprofundo respeto el pasado cultural de los pueblos prehispánicos –hecho que muy pocos desus contemporáneos tuvieron la virtud de secundar–; su enorme interés en el estudio de latradición greco-latina traída por los españoles y ese aroma a lo intemporal, es decir, a lo quetiene una vigencia permanente por su verdad que permeaba toda su obra, era precisoentonces investigar a profundidad sus ideas, cuyo objeto de reflexión recurrente era el amory, por ello, resultaba obvio que se trataba de una filosofía del amor, tema que hasta la fechano había sido examinado a profundidad por autor alguno.Al leer el extenso acervo bibliográfico que se ha generado sobre nuestra autora,encontré la vigencia de su pensamiento como parte fundamental de la filosofía mexicana.A medida que el tiempo transcurre y al reflexionar sobre la lucha que han librado lasmujeres para ocupar un sitio en el mundo del conocimiento, la figura de Sor Juana seagiganta, porque logró desarrollar una obra no sólo literaria sino filosófica que, no obstante,los múltiples trabajos de investigación que se han realizado, aún constituye un enormecaudal para las inquietudes de las y los investigadores.La elección del amor como tema central de toda su obra, llevó a Sor Juana adesarrollar conceptos tan avanzados para su tiempo que, era de esperarse, causaron lamolestia de las autoridades eclesiásticas, porque pusieron en tela de juicio la moralimperante e impugnaron las razones para excluir a las mujeres del mundo delconocimiento.

8Así, ejerciendo su autonomía y poniendo en práctica su proyecto de vida, tuvo elmérito enorme de defender su derecho a amar el conocimiento y las letras, en una época enque “ser mujer” era un obstáculo para lograrlo.Con la presente investigación que lleva por título La filosofía del amor de Sor JuanaInés de la Cruz pretendo dar respuesta a dos preguntas esenciales sobre la vida y obra deSor Juana Inés de la Cruz:1. ¿Fue Sor Juana filósofa?2. ¿Se puede extraer de sus obras completas una filosofía del amor?Si bien ha habido autores que han reconocido a Sor Juana como filósofa, no se habíarealizado un trabajo que profundizara en el tema y menos aún se había compilado sufilosofía del amor, dispersa en todos sus escritos.Para proceder a contestar estas interrogantes dividí mi investigación en tres capítulos:I. El concepto de amor divino de Sor Juana Inés de la Cruz.II. El concepto de amor profano de Sor Juana Inés de la Cruz.III. El concepto de amor al conocimiento de Sor Juana Inés de la Cruz.En mi indagación correspondiente al primer capítulo que lleva por título “Elconcepto de amor divino de Sor Juana Inés de la Cruz”, llegué a la certeza de que Sor Juanasí fue filósofa, sobre todo cuando se dirige a la deidad como “Dios en cuanto dios” y lasepara de la divinidad de las Sagradas Escrituras y más aún cuando establece su doctrina delos Beneficios negativos donde profundiza sobre la relación ser humano-deidad, todo elloen el marco de uno de sus escritos más polémicos Crisis de un sermón o Carta atenagóricadonde refuta el Sermón del mandato escrito por el sacerdote jesuita portugués Antonio deVieyra, considerado uno de los mejores oradores de la Compañía, y que dio origen a laadmonición de nuestra autora por parte del obispo de Puebla Manuel Fernández de SantaCruz en su Carta de Sor Filotea de la Cruz que, asimismo, habría de ser respondida enforma contundente por Sor Juana en su célebre Respuesta a Sor Filotea de la Cruz.En el capítulo 2, “El concepto de amor profano en Sor Juana Inés de la Cruz”, heencontrado un profundo análisis filosófico de las diversas facetas del amor que es capaz deexperimentar el ser humano fuera del ámbito religioso, que va desde el amor a sí mismo, laamistad, las diversas vicisitudes del amor de pareja, el amor a los hijos, a la humanidad y ala patria. Todo ello dentro de un indiscutible ejercicio filosófico sobre el amor.

9El capítulo 3, “El concepto de amor al conocimiento de Sor Juana Inés de la Cruz”,nos remite al análisis de su Primero sueño, uno de los poemas de nuestra autoraconsiderado por la crítica como el más profundamente filosófico de toda su obra conocida.Intentaré demostrar en este trabajo que Sor Juana fue filósofa y no sólo una figurade la literatura de su tiempo, porque de la lectura cuidadosa de su obra se desprende que losgéneros literarios que ejercitó fueron únicamente formas de expresión de su pensamiento,es decir, de su filosofía del amor. Para justificar la validez de los géneros literarios comoformas de expresión filosófica, me apoyo en Parménides con su poema ontológico, enLucrecio con su poema filosófico La naturaleza de las cosas, ambos inscritos en latradición greco-latina, en la filosofía náhuatl recopilada en verso principalmente en losCantares mexicanos, el ensayo de la filósofa española María Zambrano, Filosofía y poesía,y la reciente tesis doctoral de Carmen Leñero La escena invisible: teatralidad en textos ycontextos no dramatúrgicos, y menciono también algunas novelas filosóficas como DonQuijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, La náusea de Jean-Paul Sartre y Ulises deJames Joyce.De donde se desprende que es posible filosofar literariamente, es decir, utilizar losformatos –géneros– que nos proporciona el mundo de las letras para ejercitar el quehacerfilosófico, postura que, desde luego, no comparten los autores que consideran la exposiciónde argumentos como único modus operandi legítimo de la filosofía.Como corolario a nuestra postura reproducimos el comentario de Alberto G. Salcedaquien a la muerte de Alfonso Méndez Plancarte, que sólo pudo concluir la depuración yestudio de tres tomos de las Obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz1, terminó eltomo cuarto y último de que consta la obra.El amor aparece como objeto de estudio, analizándose con detenimiento ydelectación sus causas o motivos, su desarrollo, sus efectos, sus complicaciones, susdiversas clases, las pasiones que con él se entrecruzan, las circunstancias que loafectan, etc. Este análisis cubre todo el campo de estudio: desde el amor divino hastael simulacro del amor; y está presente siempre, a todo lo largo de la obra, comopreocupación fundamental. Entresacando y ordenando las partes relativas, podríaformarse un muy completo “Tratado del Amor” de Sor Juana Inés de la Cruz”.(SJ, T-IV, Introducción XXII)1Todas las citas de la obra de Sor Juana están tomadas de Obras completas, tomos I-IV, Instituto Mexiquense deCultura/FCE, México, 1977, que en adelante se va a llamar SJ.

10Podemos agregar que las preguntas filosóficas que se plantea Sor Juana en sufilosofía del amor y a las que trata de dar respuesta son las siguientes:a. ¿Qué es el amor divino?b. ¿Qué es el amor profano?c. ¿Qué es el amor al conocimiento?Y este es el fundamento para la organización del desarrollo de mi investigación quese plantea en el índice de la misma.Pero continuemos con la apreciación de Salceda a la manera de filosofar sobre elamor por parte de Sor Juana:Pues bien, las dos comedias, Los empeños de una casa y Amor es más laberinto, noson sino dos capítulos más de ese tratado; son dos pretextos para que la autoracontinúe su obra de filósofa del amor.(SJ T-IV, Introducción XXII)Creo que todo aquel que profundice en el estudio de la obra de nuestra filósofahabrá de llegar necesariamente a la misma conclusión: Sor Juana utiliza los génerosliterarios para dar a conocer su filosofía del amor, y como apoyo a esta afirmación podemosagregar el comentario de Rafael Moreno donde declara a propósito de Primero sueño:La poesía viene a ser el conducto natural por el que Sor Juana manifiesta sus ideas,libre de las precisiones de un tratado y por eso mejor dispuesta para decir verdades.Puede así presentársenos como filósofa que habla insistentemente de categorías, deentes, de universales, de conceptos confusos, de una ambiciosa “reducciónmetafísica” de “todo lo creado”. Nada extraño pues, que exista en el Primero sueñoun ensayo, en cierto modo moderno, sobre la inteligencia, así como preocupacionesmetódicas y hasta una tesis sobre los límites del conocimiento.2Sí se distingue una filosofía del amor completa en sus obras, pues en todo momento estápresente la reflexión filosófica acerca del amor, tanto en su producción en verso como en prosa.Aquí surge una pregunta a la que trataré de dar respuesta, ¿qué era ser filósofa en laépoca colonial?Considero que desde la antigüedad hasta nuestros días, la definición etimológica defilósofo como “amante de la sabiduría” es válida. Veamos el perfil del filósofo queconsigna la Gran Enciclopedia del Mundo Durvan:2Rafael Moreno, Estudios de historia de la filosofía en México, p. 149.

11El filósofo es un ser que busca los significados ocultos de las cosas. Su sabiduría sediferencia de la del historiador, del geólogo o del artista solamente en que es mayorel campo de su interés. El mundo como un todo, la vida en general y las causas yfines ocultos son objeto de su estudio. El ámbito de su curiosidad no reconocelímites. Recorre el panorama universal. Se pregunta acerca del origen y destino delas cosas en general.Trae a discusión todos los días conceptos tales como sustancia,espacio, causa, método, conocimiento, virtud, verdad, justicia y está firmementepersuadido de que el lenguaje abunda en palabras que hacen referencia a ideas,acerca de las que el vulgo no tiene nociones claras. Él es intérprete de todas. De estemodo su sabiduría –si la logra por completo es la sabiduría suprema, dada superspectiva universal. “El filósofo”, dijo Platón, “es espectador de todo tiempo y detoda existencia.3Creo que esta definición de filósofo puede, en términos generales, tener una vigencia permanente,es decir, se podría aplicar al mundo colonial del siglo XVII y a todas las épocas.Si bien el quehacer filosófico se ha mantenido inalterable en cuanto a tratarse de una tareaque ha consistido y consiste en la persecución de la sabiduría, su objeto de estudio que enun principio abarcaba todo el conocimiento humano, se fue delimitando a través del tiempocomo lo consigna M. M. Rosental en su Diccionario filosófico:En el curso del desarrollo de la práctica en el ámbito de la producción social, y amedida que se acumularon conocimiento científicos, ocurrió un proceso de“desprendimiento por gemación” de algunas ciencias respecto a la filosofía, a la vezque ésta se formaba como ciencia independiente.4Considero que cada filósofo tiene su propio sistema y a la vez selecciona de la vidahumana los aspectos medulares de su filosofar. En el caso de Sor Juana, su preocupaciónnuclear como filósofa fue el amor, sin que su pensamiento se haya agotado en este tema.Estoy segura de que a partir de la aceptación generalizada de la obra de nuestra autoracomo pensamiento filosófico, se despertará la inquietud de muchos estudiosos de estaciencia, de sacar a la luz otros temas filosóficos que, sin lugar a dudas, están vertidos en susescritos tanto en prosa como en verso.La perspectiva de género que utilizo es aquella que considera el género comoelemento constitutivo de la construcción de la sociedad basada en la diferencia sexual y quea través de ella se definen las características de lo femenino y lo masculino. La definiciónde género de Graciela Hierro en La ética del placer aporta mayor claridad al concepto:34Duvan, Gran Enciclopedia del Mundo, t. 8, p. 747.M. M. Rosental, Diccionario filosófico, p. 231.

12El género es el sistema jerárquico de clasificación que norma las relaciones entre hombresy mujeres, es decir, el género constituye la sexualización del poder.5A partir de esa premisa, rescato únicamente los fundamentos de lo que podría calificarcomo “feminismo sorjuaniano” –que más bien fue práctica feminista– en el capítulo II, que llevaese nombre, y no confronto su pensamiento con otras corrientes feministas pues no es ese elpropósito del presente trabajo. Además, considero a Sor Juana como la primera feminista ennuestra América y, por ello, sus ideas habrán de ser el punto de partida para un estudio posteriorsobre el tema, que está haciendo falta, donde se analicen todas las corrientes feministas a travésde la historia y se comparen con el pensamiento de nuestra autora, porque puede darse el caso deque al final de dicho estudio resulte que casi podamos oír la expresión sorjuaniana ¡Válgame Diossi eso lo dije yo desde el siglo XVII!Las fuentes históricas consultadas se centran siempre en la guía que la propia obrade Sor Juana nos proporciona, en otras palabras, hice el examen de las fuentes históricaspertinentes a la temática de los escritos de nuestra filósofa, las cuales son principalmente: latradición religiosa prehispánica, la mitología greco-latina, el cristianismo y el Méxicocolonial, con especial énfasis en la condición sociocultural de las mujeres en la épocavirreinal a fin de determinar cuáles fueron los preceptos que Sor Juana se atrevió atransgredir con el propósito de realizar su obra literaria y filosófica.Deseo aclarar que si en el contenido de mi investigación cito sucesos de épocasdiferentes al siglo XVII, lo hago con el propósito de demostrar que el pensamiento denuestra autora sigue vigente en aspectos fundamentales. Por ello, creo que si incurro en unaposible “mezcla de épocas”, esto obedece más bien a un ejercicio de comparación entreellas que lejos de restarle rigor investigativo a mi trabajo intento que lo enriquezca y lesirva de apoyo. Además, la experiencia recogida en el transcurso de este trabajo me haenseñado que, aun cuando profundicemos en el siglo XVII y tratemos de recrear elpensamiento de la época, el análisis de los hechos siempre estará “contaminado” por laperspectiva de los ojos del siglo XXI.En nuestro trabajo hemos defendido también otra forma de filosofar. Esa maneraque se desprende de la poesía, cuyos antecedentes, como ya lo mencionamos antes, se5Graciela Hierro, La ética del placer, p. 46.

13encuentran en Parménides, en Lucrecio, en los filósofos nahuas y en tantos otrospensadores que, utilizando los géneros literarios como Sor Juana, nos han legado infinidadde obras filosófico-literarias.Otra aportación nuestra es haber hecho un análisis del barroco –expresión de lacontrarreforma donde la idea de que este estilo literario desborda la forma sin tocar elfondo se desecha en la obra de Sor Juana, pues demuestro que ella, figura de su tiempo, seapoyó precisamente en ese estilo, actuando siempre a contracorriente, para expresarconceptos filosóficos.El haber separado de su Crisis de un sermón o Carta atenagórica la doctrina de losBeneficios negativos de nuestra autora, es también un logro de esta investigación.Creo haber alcanzado la meta de recopilar a través del estudio de toda la obra denuestra autora esa filosofía del amor que se encontraba diseminada en ella y que constituyeun caudal de ideas de valor inestimable.Desde luego, la indagación sobre la tarea filosófica de Sor Juana no se agota en esteestudio sobre su filosofía del amor; faltaría investigar, por ejemplo, su ética. Esperemos quesu tratado sobre este tema, Equilibrio moral, pronto aparezca, así como su estética yfilosofía política, por sólo mencionar algunas otras disciplinas filosóficas.

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15CAPÍTULO IEL CONCEPTO DE AMOR DIVINO DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZCuando Sor Juana filosofa acerca del amor divino, hemos encontrado que su pe

Capítulo II. El concepto de amor profano de Sor Juana Inés de la Cruz 97 El amor propio 101 El feminismo sorjuaniano 106 La biografía intelectual de Sor Juana Inés de La Cruz 110 La amistad 122 El amor de pareja 146 El

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