Cuando Dios Hizo Todo - Cursos Biblicos Para Obreros Cristianos

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Biblia para Niños presenta Cuando Dios Hizo Todo

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: Bob Davies y Tammy S. Traducido por: Debbie Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

¿Quién nos hizo? La Biblia, la Palabra de Dios, nos dice cómo comenzó la raza humana. Hace mucho tiempo, Dios hizo el primer hombre, y le llamó Adán. Dios hizo a Adán del polvo de la tierra. Cuando Dios le respiró vida a Adán, vivió. Se encontró en un hermoso huerto llamado Edén.

Antes de que Dios hiciera a Adán, hizo un hermoso mundo lleno de cosas maravillosas. Paso por paso Dios hizo lugares montañosos y llanuras, flores fragantes y árboles altos, pájaros con plumas de todos colores y abejas que zumban, grandes ballenas y caracolitos. De hecho, Dios hizo todo lo que hay – todo.

En el principio, antes que Dios hiciera la primera cosa, no había nada sino Dios. No había personas, ni cosas. Nada. No había luz ni oscuridad. No había ni arriba ni abajo. Ni ayer ni mañana. Había solamente Dios Quien no tenía principio. ¡Entonces Dios actuó!

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.

Y la tierra estaba desordenada y vacía. Y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo.

Entonces Dios habló. “Sea la luz.”

Y fue la luz. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

En el segundo día, Dios ordenó los océanos, mares y lagos debajo del Cielo. En el tercer día, Dios dijo, “Que aparezca la tierra seca.” Y así fue.

Dios también mandó que aparezcan el pasto, y las flores, y los arbustos. Y aparecieron. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Luego Dios hizo el sol, y la luna, y tantas estrellas que nadie las puede contar. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Criaturas marinas y peces y pájaros siguieron en la lista de Dios. En el quinto día hizo grandes peces espadas y pequeñas sardinitas, avestruces con patas largas y felices picaflores. Dios hizo todo tipo de peces para llenar las aguas de la tierra y todo tipo de pájaros para disfrutar la tierra y el mar y el cielo. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

Después de eso, Dios habló de nuevo. Dijo, “Produzca la tierra seres vivientes.” Aparecieron todo tipo de animal e insecto y reptil. Habían elefantes que hacían temblar la tierra y castores trabajadores. Monos pícaros y torpes cocodrilos. Gusanitos y ardillitas. Jirafas a gatos ronroneantes. Cada clase de animal fue hecho por Dios ese día.

Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Dios hizo otra cosa en el sexto día – algo muy especial. Todo estaba ya listo para el Hombre. Había comida en los campos y animales para servirle. Y Dios dijo, “Hagamos al hombre a nuestra imagen. Que sea el señor de todo en la tierra.” Y CREO DIOS AL HOMBRE A SU IMAGEN, A IMAGEN DE DIOS LO CREO.

Dios habló a Adán. “Come lo que deseas del huerto. Pero no comas del árbol de la ciencia del bien y del mal. Si comes de ese árbol ciertamente morirás.”

Y el Señor Dios dijo, “No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayudante para él.” Dios trajo todos los pájaros y animales a Adán. Adán les dio nombres a todos. Debe de haber sido muy inteligente para hacer esto. Pero entre todos los pájaros y animales no había una compañera adecuada para Adán.

Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán. Sacando una costilla del que dormía, Dios creó a la Mujer. La mujer que hizo Dios fue exactamente adecuada para ser compañera para Adán.

Dios hizo todo en seis días. Luego Dios bendijo el séptimo día y lo hizo un día de descanso. En el huerto de Edén, Adán y su esposa Eva tuvieron felicidad perfecta obedeciendo a Dios. Dios fue su Señor, su Proveedor, y su Amigo.

“Cuando Dios Hizo Todo” una historia de la Palabra de Dios, la Biblia se encuentra en Génesis 1-2 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta El Comienzo de la Tristeza del Hombre

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: M. Maillot y Tammy S. Traducido por: Debbie Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

¡DIOS CREO TODO! Cuando Dios creó el primer hombre, Adán, vivía en el Huerto de Edén con su esposa, Eva. Estaban perfectamente contentos obedeciendo a Dios y disfrutando de Su presencia hasta que un día.

“¿Les dijo Dios que no podrían comer de todos los árboles?” le preguntó la serpiente a Eva. “Podemos comer de todas las frutas menos una,” contestó ella. “Si comemos o tocamos esa fruta, moriremos.” “No morirán,” sonrió la serpiente.

“Serán como Dios.” Eva quería la fruta de ese árbol. Escuchó a la serpiente y comió la fruta.

Después que Eva desobedeció a Dios, hizo que Adán también comiese de la fruta. Adán tendría que haber dicho, “¡No! No voy a desobedecer la Palabra de Dios.”

Cuando Adán y Eva pecaron, los dos supieron que estaban desnudos. Se cubrieron con hojas de higo, de las cuales habían cocido delantales, y se escondieron de la presencia de Dios en un arbusto.

Esa tardecita, Dios vino al huerto. El sabía lo que habían hecho Adán y Eva. Adán le echó la culpa a Eva. Eva le echó la culpa a la serpiente. Dios dijo, “La serpiente es maldecida. La mujer tendrá dolor cuando nacen sus niños.”

“Adán, porque has pecado, la tierra es maldecida con espinas y cardos. Tendrás que trabajar duramente con sudor para conseguir tu comida diaria.”

Dios sacó a Adán y Eva del jardín maravilloso. Porque habían pecado, ¡estaban separados del Dios quien da vida!

Dios puso una espada con fuego para que no vuelvan a entrar. Dios hizo ropa de piel para Adán y Eva. ¿De dónde sacó las pieles?

Con el paso del tiempo, Adán y Eva tuvieron una familia. Su primer hijo, Caín, cuidaba el huerto. Su segundo hijo, Abel, era un pastor de ovejas.

Un día, Caín le trajo a Dios unas verduras como sacrificio. Abel trajo algunas de las mejores de sus ovejas como sacrificio a Dios. A Dios le agradó el sacrificio de Abel.

A Dios no le agradó el sacrificio de Caín. Caín se enojó mucho. Pero Dios dijo, “Si haces lo correcto, ¿no serás aceptado?”

El enojó de Caín no se disipó. Poco tiempo después, en el campo, le atacó a Abel – ¡y lo mató!

Dios le habló a Caín. “¿Dónde está tu hermano Abel?” “No sé,” mintió Caín. “¿Soy yo guardián de mi hermano?” Dios le castigó a Caín, sacándole su habilidad como jardinero y haciendo que fuese vagabundo.

Caín salió de la presencia del SEÑOR. Se casó con una hija de Adán y Eva y criaron una familia. Al pasar los años, los nietos y bisnietos de Caín llenaron la ciudad que él había fundado.

Mientras tanto, la familia de Adán y Eva creció rápidamente. En ese tiempo, la gente vivía por mucho más tiempo que hoy en día.

Cuando nació su hijo Set, Eva dijo, “Dios me dio a Set para reemplazar a Abel.” Set fue un hombre piadoso que vivió por 912 años y tuvo muchos hijos.

En el mundo, la gente se volvía más mala generación tras generación. Finalmente, Dios decidió destruir la humanidad y.

.todas las bestias y los pájaros. Dios estaba arrepentido de haber creado al hombre. Pero un hombre le agradaba a Dios.

Este hombre era Noé. Un descendiente de Set, Noé era justo y sin reproche. Él caminaba con Dios.

También enseñó a sus tres hijos a obedecer a Dios. Ahora, ¡Dios planeaba usar a Noé en una manera muy interesante y especial!

“El Comienzo de la Tristeza del Hombre” una historia de la Palabra de Dios, la Biblia, se encuentra en Génesis 3-6 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta Noé y el Gran Diluvio

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: M. Maillot y Tammy S. Traducido por: Kati Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

Noé era un hombre que adoraba a Dios. Los demás odiaban y desobedecían a Dios. Un día Dios dijo algo sorprendente. “Voy a destruir este mundo perverso,” le dijo Dios a Noé. “Solamente tu familia será salvada.”

Dios le advirtió a Noé que un gran diluvio iba a venir que cubriría la tierra. “Haz un arca de madera, un barco suficientemente grande como para tu familia y muchos animales,” fue ordenado Noé. Dios le dio instrucciones exactas a Noé. ¡Noé se apresuró!

Seguramente que la gente se burlaba mientras Noé explicaba porque estaba construyendo un arca. Noé siguió construyendo. También siguió contándole a la gente acerca de Dios. Nadie escuchó.

Noé tenía mucha fe. Él le creyó a Dios aunque nunca había llovido. De pronto, el arca estaba lista para llenar con provisiones.

Ahora venían los animales. Dios trajo siete de algunas especies y dos de otras. Pájaros grandes y pequeños, bestias chiquitas y altas se dirigían hacia el arca.

Quizás la gente insultaba a Noé mientras que cargaba a los animales. Ellos no dejaron de pecar contra Dios. No pidieron permiso para entrar al arca.

Finalmente todos los animales y pájaros estaban abordo. “Sube al arca,” invitó Dios a Noé. “Tú y tu familia.” Noé, su esposa, sus tres hijos, y las esposas de ellos entraron al arca. Luego, ¡Dios cerró la puerta!

Después vino la lluvia. Un chaparrón enorme mojó la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.

Agua llenó las ciudades y los pueblos. Cuando dejó de llover, hasta las montañas estaban bajo agua. Todo lo que respiraba aire había muerto.

Mientras que el agua subía, el arca flotaba encima. Por ahí era oscuro adentro, tal vez el arca se movía mucho y tal vez daba miedo. Pero el arca protegió a Noé del diluvio.

Luego de cinco meses de inundación, Dios mandó un viento secador. Lentamente, el arca vino a parar alto en las montañas de Ararat. Noé se quedó adentro cuarenta días más mientras el agua iba bajando.

Noé mandó un cuervo y una paloma por la ventana abierta del arca. Como no encontró un lugar seco en donde descansar, la paloma volvió a Noé.

Una semana más tarde, Noé probó de nuevo. La paloma volvió con una oja de oliva en el pico. La semana siguiente, Noé supo que la tierra estaba seca porque la paloma no volvió.

Dios le dijo a Noé que era tiempo de irse del arca. Juntos, Noé y su familia descargaron los animales.

¡Cuán agradecido se habrá sentido Noé! Construyó un altar y adoró a Dios quien le había salvado a él y a su familia del terrible diluvio.

Dios le dió a Noé una promesa maravillosa. Nunca más mandaría un diluvio para juzgar el pecado humano. Dios dio un gran recuerdo de su promesa. El arcoiris era la señal de su promesa.

Noé y su familia encontraron nuevos lugares donde vivir. Con el paso del tiempo, sus descendientes re-popularon la tierra entera. Todas las naciones del mundo vinieron de Noé y sus hijos.

“Noé y el Gran Diluvio” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 6-10 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta La Promesa de Dios Para Con Abraham

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: M. Maillot y Tammy S. Traducido por: Kati Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

Mucho tiempo después del Diluvio, la gente en la tierra hicieron un plan.

“Construiremos una ciudad con una torre que alcanzará hasta el cielo,” dijeron. “Vamos a vivir juntos por siempre.” Todos hablaban el mismo idioma.

Dios quería que la gente viva en todo el mundo que Él había creado. Entonces hizo algo especial. De repente grupos de personas hablaban diferente. Dios les dio lenguajes nuevos.

Los que hablaban el mismo lenguaje se fueron a vivir juntos. Tal vez la gente le tenía miedo a los que no podían entender. De esta manera, Dios hizo que la gente llene diferentes países. La ciudad de la cual se fueron fue llamado Babel, que significa Confusión.

Años después, en un lugar llamado Ur de los Caldeos, Dios le habló a un hombre que se llamaba Abram. “Vete de esta tierra,” Dios le ordenó. “Ve a la tierra que yo te mostraré.”

Abram obedeció. Dios le guió a Canaán. Su esposa Sarai y sobrino Lot fueron con él.

En Canaán, Abram y Lot llegaron a ser ricos. Tenían mucho ganado. No había suficientes campos para tantos animales.

Los que cuidaban el ganado de Lot se peleaban con los que cuidaban el ganado de Abram. “Que no haya problemas,” dijo Abram. “Nos separaremos. Lot, tu elije primero la tierra que quieres.”

Lot eligió una llanura con mucho pasto, la cual tenía varias ciudades y pueblos en ella. Se veía bien. Pero las ciudades eran lugares muy perversos.

Después que se fue Lot, Dios habló nuevamente con Abram. “Te doy toda la tierra de Canaán a ti y a tus hijos para siempre.” Abram y Sarai no tenían hijos. ¿Cómo podría Dios cumplir Su promesa?

Tres hombres vinieron de Dios a Abram y Sarai. “Pronto tendrán un bebé,” dijeron.

Sarai se rió. Ella no creyó el mensaje de Dios. Tenía noventa años. Dios le dijo a Abram que ahora sería llamado Abraham (“padre exaltado”) y que Sarai sería Sara (“princesa”).

Dios también le dijo a Abraham que destruiría las dos ciudades perversas de Sodoma y Gomorra. El sobrino de Abraham, Lot, vivía en Sodoma.

Lot creyó el aviso de Dios cuando vino, pero los maridos de sus hijas rehusaron dejar Sodoma. ¡Que trájico! No creyeron la Palabra de Dios.

Sólo Lot y sus dos hijas pudieron salir a salvos. Fuego y azufre cayeron sobre las ciudades perversas.

Tristemente, la esposa de Lot desobedeció el aviso de Dios y miró hacia atrás mientras corría. Ella se convirtió en un pilar de sal.

El Señor cumplió su promesa para con Abraham y Sara. Tuvieron un hijo en su vejez, igual como Dios lo había dicho. ¡Cómo se regocijaron cuando nació Isaac!

Tal vez Abraham también pensó en la promesa de Dios de darle a él y a sus hijos la tierra de Canaán para siempre.

Dios cumpliría esa promesa también. Dios siempre cumple sus promesas.

“La Promesa de Dios Para Con Abraham” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 11-21 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta Dios Prueba el Amor de Abraham

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: M. Maillot y Tammy S. Traducido por: Kati Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

Una noche, Dios le dio a Abraham una orden extraña. Era una prueba para ver si Abraham amaba a su hijo Isaac más que a Dios.

“Lleva a tu hijo Isaac, y ofrécelo como un sacrificio,” ordenó Dios. ¿Ofrecer a Isaac? ¿Sacrificar a su hijo? Esto era difícil para Abraham. El amaba mucho a su hijo.

Pero Abraham había aprendido confiar en Dios aún cuando no entendía. El proximo día a la mañana salió para ir a la montaña de sacrificio con Isaac y dos sirvientes.

Antes de salir, Abraham cortó pedazos de madera para hacer un fuego para el sacrificio. Abraham planeaba obedecer a Dios.

Tres días más tarde se acercaron a la montaña. “Quédense acá,” Abraham le dijo a sus sirvientes. “Nosotros iremos y adoraremos, y volveremos a ustedes.” Isaac cargó la madera; Abraham llevó el fuego – y un cuchillo.

“¿Adónde está el cordero para el sacrificio?” preguntó Isaac. “Dios se proveerá de cordero,” respondió Abraham.

Los dos vinieron al lugar exacto escogido por Dios. Allí, Abraham construyó un altar y puso la madera para quemar el sacrificio ante Dios.

Abraham había construído muchos altares. Seguramente este era el más difícil de todos para construír.

Abraham ató a Isaac y puso a su hijo amado sobre el altar. ¿Abraham de veras iba a obedecer a Dios y sacrificar su querido Isaac, su único hijo?

¡Sí! El cuchillo brillaba cuando Abraham lo alzó alto. Aunque su corazón se partía, Abraham sabía que tenía que obedecer a Dios.

“¡ALTO!” grito el Ángel del Señor. “Ahora sé que temes a Dios. No has retenido a tu hijo, tu único hijo, de Mí.”

Viendo un cordero en los arbustos, Abraham desató a Isaac y sacrificó el cordero en su lugar. Tal vez Isaac pensó, “Dios proveyó, tal como dijo mi padre.”

Mientras que Abraham e Isaac adoraban a Dios, el Ángel del Señor le habló a Abraham. “En tus hijos, todas las naciones serán bendecidas porque tu obedeciste.” Algún día, Jesús sería nacido a travez de los decendientes de Abraham.

Abraham e Isaac volvieron a casa. Un tiempo después, vino gran tristeza. Murió Sara. Abraham había perdido su esposa, y Isaac había perdido su madre.

Después del funeral, Abraham envió al más viejo de sus criados a buscar una esposa para Isaac.

El criado fue a la tierra de ellos para buscar una esposa entre los parientes de Abraham.

El criado le pidió a Dios una señal. “Deja que la jóven quien me ofrece agua para mis camellos sea la apropiada para Isaac.” Inmediatamente, Rebeca ofreció darles agua. Ella era una de los parientes de Abraham. El criado sabía que Dios le había contestado sus oraciónes.

Rebeca dejó su familia para casarse con Isaac. Ella lo consoló después de la muerte de su madre. ¡Como la amaba Isaac!

“Dios Prueba el Amor de Abraham” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 22-24 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta Jacob el Engañador

Escrito por: E. Duncan Hughes Ilustrado por: M. Maillot y Lazarus Adaptado por: M. Kerr y Sarah S. Traducido por: Melanie Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

¿Alguna vez Dios envió un bebé a tu familia? ¡Qué emocionante! Isaac y Rebeca habrán estado doblemente gozosos. Dios iba a darles mellizos.

Los bebés se peleaban dentro de Rebeca. Cuando oró, Dios le dijo que sus dos hijos dirigirían dos naciones – y el menor sería más fuerte. Generalmente el primer hijo era el más fuerte. Por fin nacieron los bebés.

Los mellizos no eran iguales. Esaú, el mayor, era muy velludo y llegó a ser un cazador muy hábil. Jacob era rubio y le gustaba trabajar en casa. El padre, Isaac, amaba más a Esaú. Mamá prefería a Jacob.

Un día, Esaú tenía hambre. “Dame de comer,” le dijo a Jacob. “Véndeme tu primogenitura,” demandó Jacob. A Esaú no le importaban las promesas de Dios al primogénito. Hizo un trato con Jacob. Ahora Jacob sería el lider de la familia cuando moría Isaac.

Dios habló con Isaac una noche. “Yo soy el Dios de tu padre, Abraham. Yo estoy contigo. Yo bendeciré tus descendientes.” Aunque Isaac adoraba a Dios, su hijo Esaú se casó con dos mujeres heteas, un pueblo que no amaba a Dios.

Isaac se envejeció. “Tráeme carne fresca,” le dijo a Esaú. “Entonces yo te bendeciré.” Esta bendición especial era de padre a primogénito. Esaú salió apurado a cazar. Pero Rebeca había escuchado. Ella quería que Jacob reciba la bendición.

Rebeca tenía un plan. Mientras ella rápidamente cocinaba la comida que Isaac amaba, Jacob se puso la ropa de Esaú, y puso pieles velludos de animales en sus manos y en su cuello. Isaac no veía bien. Tal vez lo podrían engañar.

Jacob trajo la comida a Isaac. “Tienes la voz de Jacob,” dijo Isaac, “pero tus manos son las manos de Esaú.” Después de comer la comida, Isaac bendijo al hijo postrado delante de él.

Al salir Jacob, Esaú entró a Isaac. “Aquí está tu comida,” dijo. Isaac supo que había sido engañado. “No puedo cambiar la bendición,” clamó. El corazón de Esaú se llenó de odio. Decidió matar a Jacob.

Rebeca escuchó las amenazas de Esaú. “Vete a la casa de tu tío,” le dijo a Jacob, “hasta que tu hermano se olvide de lo que has hecho.” Isaac estuvo de acuerdo que Jacob debía buscar una esposa de la familia de su madre. Asique Jacob se fue de su casa.

Esa noche, Jacob paró a dormir con una piedra como almohada. Tal vez se sentía sólo, tal vez tenía miedo. Pero no estaba sólo. Dios le habló en un sueño maravilloso.

“YO SOY EL DIOS DE TUS PADRES, ABRAHAM E ISAAC. YO ESTOY CONTIGO. YO TE DARÉ ESTA TIERRA. POR TU FAMILIA SERÁN BENDECIDAS TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA.” Después de que Dios habló, Jacob se despertó. Tenía miedo.

El tío de Jacob, Labán, le dio la bienvenida. Jacob amó a su prima Raquel y sirvió a Labán siete años para casarse con ella. Pero, en la noche de la boda, Labán engañó a Jacob.

“Esta es Lea, no Raquel,” se quejó Jacob. “Me engañaste.” “La hija mayor tiene que casarse primero,” dijo Labán. “Ahora cásate también con Raquel y sírveme siete años más.” Jacob asintió. Tal vez se acordó de su propio engaño a Isaac y Esaú.

Jacob tuvo once hijos. Al pasar los años anhelaba llevar a su familia otra vez a Canaán. Sus padres estaban allí. Pero también estaba Esaú, quien había prometido matarlo. ¿Se podría volver con seguridad?

Un día Dios le dijo que volviera. Jacob juntó a su familia y su ganado y emprendió viaje.

¡Qué viaje! ¡Esaú vino a encontrarse con Jacob con cuatrocientos hombres! Pero no dañó a Jacob. Vino corriendo y lo abrazó fuertemente. Jacob y Esaú eran nuevamente amigos, y Jacob estaba seguro en casa.

“Jacob el Engañador” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 25-33 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta Un Hijo Favorito Se Hace Esclavo

Escrito por: Edward Hughes Ilustrado por: Byron Unger y Lazarus Adaptado por: M. Kerr y Sarah S. Traducido por: Debbie Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

Isaac estaba muy feliz. Su hijo Jacob había vuelto a casa. Hasta Esaú dio la bienvenida al hermano que había jurado matar. Pero los hijos de Jacob no estaban contentos porque José, su hermano menor, era el favorito de su padre.

Los hermanos de José se enojaron aún más cuando este les contó sus sueños. “Mi manojo de trigo se paraba alto y los manojos de mis hermanos se inclinaban en honor,” dijo José. Este sueño significaba que José sería más importante que sus hermanos.

En el segundo sueño de José, el sol, la luna, y las estrellas se inclinaron a él. Hasta su padre Jacob se enojó con él por ponerse arriba de sus padres y hermanos.

Un día Jacob mandó a José al campo donde sus hermanos cuidaban las ovejas. Sus hermanos lo vieron venir. “Matemos a este soñador,” se dijeron. José no sabía del peligro que le esperaba.

Rubén, el hermano mayor, no estaba de acuerdo. “No debemos derramar sangre,” dijo. “Miren, aquí hay un pozo. ¡Que muera allí!” Rubén pensaba rescatarlo a José al anochecer.

Cuando llegó José, sus hermanos lo agarraron, y le sacaron la túnica de colores que Jacob había hecho para su hijo favorito. Luego le tiraron al pozo terrible.

Mientras Rubén estuvo ausente, se acercó una caravana de camellos en camino al distante Egipto. “Vendamos a José,” clamó Judá, su hermano. Se hizo el negocio. Vendieron a José por veinte piezas de plata.

Con lágrimas y miedo, José miró mientras el camello le guiaba cada vez más lejos de su familia y de su tierra.

“¿Es esta la túnica de José? Tiene sangre. Lo encontramos en el desierto.” Los hermanos crueles dejaron que Jacob crea que un animal salvaje había matado a su hijo favorito. Jacob rompió sus ropas y lamentó. Nadie lo podía consolar.

En Egipto, José debe de haberse sentido sólo y temeroso. Tal vez anhelaba su casa. Pero no podía escaparse. Era un esclavo en la casa de Potifar, un egipcio importante. Potifar vio que José siempre trabajaba bien y era confiable.

“Todo lo que haces sale bien,” le dijo Potifar a José un día. “Dios está contigo. Quiero que seas mi siervo principal, a cargo de todos mis negocios y jefe de todos mis demás sirvientes.”

Dios dio a Potifar buenas cosechas y muchas riquezas por José. Ahora un hombre importante, José todavía confiaba en Dios y Le servía fielmente. Pero vino la dificultad a José.

La esposa de Potifar era una mujer mala. Pidió a José que tomara el lugar de su esposo. José rehusó. No pecaría en contra de Dios por hacer mal a Potifar.

Cuando la mujer trató de obligarle, él corrió. Pero ella agarró su túnica, la cual quedó en su mano.

“¡Tu esclavo me atacó!” se quejó la esposa de Potifar. “Mira, ¡acá está su túnica!” Potifar se enojó. Tal vez sabía que su esposa estaba mintiendo. Pero tenía que hacer algo. ¿Qué podría hacer?

Potifar puso a José en la cárcel. Aunque era inocente, José no se amargó ni se enojó. Tal vez estaba aprendiendo de sus dificultades que no importaba adonde estaba, si honraba a Dios, Dios le honraría a él – aún en la cárcel.

“Un Hijo Favorito Se Hace Esclavo” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 37-39 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130

Fin

Biblia para Niños presenta Dios Honra a José el Esclavo

Escrito por: Edward Hughes Ilustrado por: M. Maillot y Lazarus Adaptado por: M. Maillot y Sarah S. Traducido por: Debbie Gibbons Producido por: Bible for Children www.M1914.org 2007 Bible for Children, Inc. Licencia: Tienes el derecho de copiar o imprimir esta historia, pero no de venderla.

José fue mandado injustamente a la cárcel por su antiguo amo, Potifar. En la cárcel, José fue obediente y ayudador. El carcelero le confió la tarea de organizar la vida de la cárcel. Ya que Dios estaba con José, la cárcel llegó a ser un lugar mejor para todos.

Tanto el panadero como el copero del rey estaban en la cárcel. “¿Por qué están tan tristes?” les preguntó José un día.

“Nadie nos puede mostrar el significado de nuestros sueños,” contestaron los hombres preocupados. “¡Dios puede!” Dijo José. “Cuéntenme los sueños.”

“Tu sueño significa que en tres días estarás de nuevo en el favor del rey,” José le dijo al copero. “Recuérdame y pide a Faraón que me liberte.” El sueño del panadero tenía malas noticias. “Morirás en tres días,” dijo José. Los dos sueños se cumplieron.

Pero el copero se olvidó de José hasta que Faraón se despertó molesto un día. “He tenido un sueño,” clamó. Ninguno de sus hombres sabios podía mostrarle su significado. Entonces el copero se acordó de José en la cárcel. Le contó a Faraón acerca de él.

Faraón mandó llamar a José inmediatamente. “Tu sueño es un mensaje de Dios,” le dijo José al rey. “Egipto tendrá siete años de abundancia, luego siete años de hambre terrible.”

“Planee ahora guardar comida durante los siete años buenos,” aconsejó José a Faraón, “o tu pueblo morirá de hambre en los años malos.” “Dios está contigo,” declaró Faraón. “Tú mandarás en Egipto, segundo solamente a mí.”

Vinieron los siete años de abundancia. Luego los siete años de hambre. Faltaba la comida en todas partes menos en Egipto donde sabiamente habían guardado grandes cantidades. En la tierra lejana de José, la familia de Jacob estaba pasando hambre.

Personas de todos los países fueron a Egipto para comprar maíz. “Ustedes tienen que ir también,” mandó Jacob a sus hijos, “o nosotros moriremos de hambre.” Llegando a Egipto, los hijos se prepararon para comprar comida.

Los hijos de Jacob se inclinaron ante la persona encargada de Egipto. No reconocieron a José, su hermano. Pero José los conoció a ellos. José recordó los sueños de su juventud. Dios lo había levantado más arriba de sus hermanos.

José fue muy sabio. Les habló bruscamente y tomó como rehén a su hermano Simeón. “Lleven comida, vayan a su casa y vuelvan con su hermano menor,” ordenó.

“Entonces sabré que no son espías.” Los hermanos pensaron que tal vez Dios les estaba castigando por vender a su hermano José como esclavo hacía tantos años.

Jacob y sus hijos estaban confundidos. “Nuestro dinero nos fue devuelto en el maíz. Y el gobernador dijo que tenemos que traer a Benjamín.” Jacob no permitiría que fuera Benjamín. Pero pronto se acabó la comida.

Los hermanos tuvieron que volver a Egipto. Benjamín fue con ellos.

Cuando José vio a Benjamín, ordenó que sus sirvientes preparasen una gran fiesta. Los hermanos fueron invitados. “¿Está vivo y bien su padre?” preguntó. Tal vez estaba pensando de cómo podría juntar a toda la familia.

José también quería saber si sus hermanos realmente estaban arrepentidos por su pecado de todos esos años atrás. Después del banquete les acusó de haberle robado. “Para castigarlos, yo tomaré a Benjamín como mi esclavo,” dijo José.

“Mi señor, tome mi vida y no la de él,” rogó Judá. José supo entonces que Judá, que había sugerido que lo vendan a José, verdaderamente había cambiado.

No pudiendo esconder más su amor por su familia, José mandó a todos los egipcios que salieran. Entonces comenzó a llorar.

“Yo soy José, su hermano, quien ustedes vendieron a Egipto.” Asombrados y temerosos, los hermanos no dijeron nada.

José animó a sus hermanos. “Dios me hizo señor en Egipto para salvar sus vidas en esta hambre. Vayan, traigan a mi padre. Yo los cuidaré.”

Jacob y José fueron reunidos en Egipto y toda la familia vivió allí en paz y abundancia.

“Dios Honra a José el Esclavo” una historia de la Palabra de Dios, La Biblia, se encuentra en Génesis 39-45 “La exposición de tus palabras alumbra.” SALMO 119:130 page

La Biblia, la Palabra de Dios, nos dice cómo comenzó la raza humana. Hace mucho tiempo, Dios hizo el primer hombre, y le llamó AdÆn. Dios hizo a AdÆn del polvo de la tierra. Cuando Dios le respiró vida a AdÆn, vivió. Se encontró en un hermoso huerto llamado EdØn. . Dios Quien no tenía principio. ¡Entonces Dios actuó! En el .

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tercero bÁsico: 2 cursos cuarto bÁsico: 2 cursos quinto bÁsico: 2 cursos sexto bÁsico: 2 cursos sÉptimo bÁsico: 2 cursos octavo bÁsico: 3 cursos educaciÓn laboral: 1 curso horarios de funcionamiento del establecimiento: lunes a jueves: 08.00 a 17:30 horas viernes: 08:00 a 14:00 horas jornada de clases:

INDICACIONES GENERALES: Se debe recordar que los cursos son totalmente virtuales y gratuitos. Cada persona podrá matricular un máximo de dos cursos. Las personas que concluyan satisfactoriamente los cursos según su programación especí ca recibirán un certi cado digital de participación. La mayoría de los cursos tiene una duración aproximada de 12 horas efectivas.

2. Somos una gran familia 3. Dios nos habla: la palabra de Dios II. Dios es nuestro padre 4. La creación es obra del amor de Dios 5. El amor de Dios es más fuerte que el pe-cado 6. Dios Padre nunca nos abandona 7. Dios Padre cumple su promesa III. Jesús viene a salvarnos 8. Preparad el camino al Señor 9. María, Madre de Jesús y madre .

"Dios es grande, Dios es bueno, debemos darle las gracias por nuestra comida". Aprendes a una edad temprana, Dios es grande y Dios es bueno. Dos pilares. Por supuesto, si has estado en la iglesia por algún tiempo en vida, sabes que a veces el tu líder te dice: "Dios es bueno", y la congregación gr

Dios hizo el sol y también la luna. Él hizo la tierra en la que vivimos. Dios hizo todas las estrellas que brillan en la noche. ¡Algunas estrellas son tan grandes que podríamos poner la tierra y el sol dentro de ellas y todavía sobraría bastante espacio! ExploradorEs dE la BiBlia 1 lEcción 3 amigo(a): lec - lec - cosas. El Club del .

Luego está la revelación especial, que es el libro pequeño. Ese es el libro que tiene en sus manos, la revelación de las Escrituras. Y la Biblia nos enseña todo lo que necesitamos para entender al Creador y Su creación. El universo revela el poder de Dios. La Biblia revela los propósitos de Dios. La creación nos muestra lo que Dios hizo.

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