El Paisaje Y La Organización Del Espacio Rural: Una .

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EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO 59EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL:UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO CONSTRUIDOEN LA COMARCA GUIPUZCOANA DE DEBABARRENAGEMA FLORIDO TRUJILLO*Recibido: 15-2-05. Aceptado: 14-5-05. BIBLID [0210-5462 (2005-2); 37: 59-88].PALABRAS CLAVE: Paisaje, patrimonio, espacio rural, ordenación del territorio, caserío, barrio rural, Debabarrena, Guipúzcoa, País Vasco.KEY WORDS: Landscape, patrimony rural areas, territorial distribution, hamlet, ruralcommunity, Debabarrena, Guipúzcoa, Basque Country.MOTS-CLEFS: Paysage, patrimoine, espace rural, aménagement du territoire, « caserío »(ferme basque), hameau, Debabarrena, Guiúzcoa, Pays basque.RESUMENPuesto que las actuales estructuras territoriales son el resultado de un largo proceso deconstrucción histórica, muchas de cuyas huellas han quedado plasmadas en los elementos deinterés patrimonial aún conservados, hoy es posible acercarse a las dinámicas a través de lascuales fueron gestándose a lo largo del tiempo las actuales formas de paisaje y de organizacióninterna del espacio rural utilizando como herramienta básica la información que puede aportarel análisis del patrimonio construido desde una perspectiva geográfica. Estas piezas nos hablande las distintas instancias de poder que durante siglos se sucedieron o cohabitaron en montes yvalles y de las funciones desempeñadas por los distintos agentes sociales en la construcción delterritorio, permitiéndonos entender el porqué de la actual ordenación del espacio rural y de susformas de paisaje. El estudio, que para tener consistencia debe realizarse necesariamente a unaescala de detalle, se circunscribe a la comarca guipuzcoana de Debabarrena, pero no cabe dudade que muchos de los procesos aquí observados pueden extrapolarse sin esfuerzo a gran partedel País Vasco atlántico.ABSTRACTGiven that present territorial structures result from lengthy historical building processes,many of which leaving an indelible mark on exinting patrimony, it is possible to identify thedynamics employed throughout history for developing current landscapes and the internal organisation of rural areas by using geographical information gleaned from cultural patrimonystudies as a basic tool. This information tells us of various changes in power over the centuries,of coexistence on mountains and in valleys and of the work done by different social agents indeveloping the territory, allowing us to understand the reason behind the current distribution ofrural areas and their types of landscape. To provide the study with some consistency it has beennecessary to scale it down, limited in this case to the Guipuzcoa district of Debabarrena,* Universidad del País Vasco. Gema.florido@ehu.esCuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

60GEMA FLORIDO TRUJILLOalthough doubtlessly many of the processes described here can be readily extrapolated to mostof the Atlantic Basque Country.RÉSUMÉLes structures territoriales actuelles étant issues d’un long processus de contruction historique dont d’importants éléments du patrimoine en portent les empreintes, il est aujourd’huipossible de s’approcher des dynamiques à travers lesquelles s’est produit, au fil du temps, lagestation des formes actuelles du paysage et de l’organisation interne de l’espace rural, enprenant comme outil de base, les informations que peut founir l’analyse du patrimoine contruitdepuis une perspective géographicque. Ces pièces témoignent des différentes instances de pouvoirque, durant des siècles, se sont succédées ou ont cohabité dans les montagnes et les vallées etdu rôle joué par les agents sociaux dans la contruction du territoire et permettent par conséquentde comprendere le pourquoi de l’actuel aménagement de l’espace rural et de ses formes depaysage. Cette étude qui, pour être solid, doit obligatoirement être réalisée à l’échelle du détail,est limitée ici au canton de Debabarrena dans la région de Guipúzcoa, cependant, il ne faitaucun doute que bon nombre des precessus relevés dans cette étude, peuvent facilement êtreextrapolés à une grande partie du pays basque atlantique.1.INTRODUCCIÓNNo decimos nada nuevo al afirmar que las actuales estructuras territoriales son elresultado de un largo proceso de construcción histórica a lo largo del cual, y en unarelación de permanente carácter dialéctico, las sucesivas intervenciones humanas, paraadaptarse y sacar partido de las condiciones del medio físico, han terminado pordefinir los rasgos espaciales y paisajísticos más característicos y singulares de cadalugar.En efecto, dichas actuaciones han transformado el entorno, lo han ido «humanizando» de forma progresiva y, en palabras de BALLART (1997, 32), «lo han llenadode construcciones artificiales, esto es, de objetos» que hoy dan testimonio de culturaspasadas y que son muestras expresivas que permiten conocer cuáles han sido losobjetivos, las capacidades y la valoración del espacio geográfico propias de la sociedad que las realizó. Y ello es así porque, según cuáles hayan sido sus intereses, susvalores o su grado de desarrollo tecnológico, cada cultura ha seguido determinadaspautas de poblamiento, ha organizado físicamente su espacio de uso, lo ha comunicado en el interior y con las regiones vecinas, ha explotado los recursos, etc. y para ello,además de haber levantado sus propias construcciones (que no sólo son edificios sinoque también pueden ser caminos, canalizaciones, campos de cultivo, etc.), unas vecesha arrasado las estructuras anteriores, otra las ha transformado y otras muchas las hareutilizado según nuevos criterios, sometiendo al territorio a un proceso de evolucióncuyo sentido y ritmo ha estado determinado por el carácter de cada sociedad.El análisis de las huellas que estas actuaciones han ido dejando sobre el medio(que hoy se muestran como integrantes de un mismo complejo físico pero que esCuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO 61posible diferenciar, ordenar y clasificar estableciendo la secuencia temporal en la quese han ido superponiendo y articulando entre sí) permite el acercamiento a los grupossociales que han participado en su formación, pero también ayuda a conocer la dinámica de gestación del territorio. Por esta razón, desde una perspectiva geográfica y almargen de otras posibles lecturas que pudieran realizarse, el estudio del patrimonioedificado dentro de su marco territorial permite entender la función que ha correspondido a estas piezas en la articulación y ordenación del espacio a escala local. Es más,parece evidente que, desde la observación de la «arquitectura» del espacio geográfico,es posible y pertinente abordar la interpretación del territorio en razón de la obra, loMapa 1. Comarca de DebabarrenaFuente: Diputación Foral de Guipúzcoa. Elaboración: I. Moro y G. FloridoCuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

62GEMA FLORIDO TRUJILLOque ayuda a poner de relieve la raíz histórica y cultural de éste y a entender loscambios que con el paso del tiempo ha ido experimentando, la lógica de estas transformaciones y sus consecuencias.Siguiendo esta línea de análisis, el trabajo que aquí se presenta intenta acercarseal conocimiento del espacio rural en la comarca guipuzcoana de Debabarrena 1 (vid.Mapa n.º 1) y, más en concreto, al estudio de las formas de organización interna dedicho espacio, observando los elementos de interés patrimonial que allí se encuentrana la luz de los procesos de construcción histórica del territorio. Unos procesos que hanseguido líneas de desarrollo diversas y ritmos de diferente intensidad a lo largo deltiempo, pero que han supuesto una voluntad decidida de creación de un entornohumanizado expresada a través del establecimiento sobre montes y valles de una seriede estructuras propias que responden a funciones concretas, mantienen un particularentramado de relaciones, están sujetas a una continua evolución en el tiempo y semanifiestan en formas de paisaje diferenciadas que son la expresión espacial másacabada de dicho sistema de ordenamiento y de su dinámica. Procesos y formas que,por otra parte y mutatis mutandis, se pueden extrapolar a buena parte del País Vascoatlántico donde se han seguido trayectorias similares a las que aquí se analizan.En este sentido, una vez ocupado el territorio por parte de un grupo humano, lafase inmediata es la de su ordenación según los intereses, los criterios y las posibilidades de sus ocupantes, proceso que pasa en un primer momento por la fijación, más omenos precisa según los casos, de los límites exteriores de la zona de dominio y, acontinuación, por el señalamiento de los espacios de poder internos, es decir, de lasunidades sobre las que actuarán las distintas jurisdicciones (sociales, políticas, religiosas, etc.). Éstas se irán superponiendo en el espacio a medida que la sociedad se vayahaciendo más evolucionada y compleja, pero también lo harán en el tiempo, experimentando variaciones según tomen protagonismo unos poderes u otros.Es por ello por lo que muchas de las construcciones que actualmente conformanel patrimonio cultural y que corresponden a un modo de organización pasado, paraalcanzar pleno significado han de ser puestas en relación con ese contexto histórico, almargen de que hoy puedan mantener mayor o menor continuidad de contenidos (caso,por ejemplo, en Debabarrena de edificios religiosos o caseríos), se hayan reutilizadocon otros fines (como ocurre con las antiguas casas-torre) o hayan perdido por completo su funcionalidad (como las antiguas ferrerías de las que en esta comarca sóloquedan testimonios arqueológicos).En cuanto a lo que supone la ordenación del territorio, como dice J. A. GARCÍADE CORTÁZAR (1988, II, 198), es útil señalar dos niveles de análisis, «de un lado, laorganización del macroespacio o espacio regional o comarcal. De otro, la organización1. Aunque la división funcional actualmente en vigor también integra en la comarca los municipiosvizcaínos de Ermua y Mallabia, este estudio se circunscribe a los términos guipuzcoanos de Mutriku, Deba,Mendaro, Elgoibar, Eibar y Soraluze-Placencia de las Armas, que son los que desde principios de la décadade 1980 consideran la Diputación Foral de Guipúzcoa y el Instituto Vasco de Estadística.Cuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO 63del microespacio o espacio local. En los dos niveles hay, sin duda, una voluntad socialde organización del espacio; esto es, social, económica, demográfica, política. Tal vez,en el primero, quepa subrayar el componente sociopolítico; y, en el segundo, el socioeconómico. En el primero se tomarían las decisiones de ordenación general de lasociedad; y en el segundo las de producción económica de esa misma sociedad. Enningún caso cabe exagerar las diferencias [.] En definitiva, ambos niveles aparecenfundidos en un todo, del que son expresiones relativas», algo que conviene tener encuenta para no perder la perspectiva general. Sin embargo, a efectos prácticos, ladistinción de escalas facilita tanto la observación de los fenómenos ocurridos como lainterpretación del papel que ha correspondido a los elementos patrimoniales en estosprocesos, razón por la que aquí seguiremos esta propuesta metodológica.2.LAS ÉPOCAS ANTERIORES A LA ACTUAL CONFIGURACIÓNDEL TERRITORIOSi se pretende realizar un acercamiento al proceso histórico a través del cualtoma forma la actual estructura territorial de gran parte del País Vasco atlántico y, másen concreto, de la comarca que aquí nos ocupa, el análisis debe comenzar durante elperiodo bajo-medieval puesto que es entonces cuando se establecen las bases a partirde las cuales el espacio irá adquiriendo la configuración que hoy conocemos.Antes, en las épocas más remotas, la localización de las cuevas y el radio demovimientos que permitían las características del relieve eran los factores que fijabanlos límites del territorio que de modo efectivo controlaban unos grupos humanosdedicados a la caza, la recolección, la pesca y durante algunos periodos (sobre todo apartir de que la línea de la costa se sitúe en su nivel actual durante el Mesolítico), elmarisqueo. Con el paso del tiempo, en concreto del Eneolítico en adelante, la generalización de unas condiciones climáticas y de vegetación similares a las actuales y laevolución de esas primeras culturas rupestres harán que la ganadería, aun coexistiendocon las antiguas prácticas de caza y recolección, adquiera una gran importancia, locual conllevará cambios fundamentales en las formas de asentamiento y en la valoración del espacio geográfico por parte de sus pobladores. De este modo, las tierras depastos pasarán a ser las principales áreas de aprovechamiento pecuario y los llamados«valles», es decir, los espacios montañosos por los que discurren los desplazamientosde los pastores con sus rebaños, siempre limitados por las fronteras que establecen loscursos fluviales, se convierten en las estructuras territoriales básicas.Sin embargo, la determinación de zonas identificables con el marco geográfico delo que hoy conocemos como Debabarrena sólo empieza a perfilarse con claridad apartir del siglo XII, fecha en la que el territorio comienza a articularse sobre elementos de carácter político, social o religioso diferentes a los puramente físicos que hastaentonces habían servido de referencia exclusiva.Es justo en ese momento cuando el concepto de «valle» adquiere un nuevocontenido que se define por la presencia de una comunidad de pobladores la cual, almargen de su distribución en pequeñas aldeas dispersas, mantiene vínculos entre sí,Cuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

64GEMA FLORIDO TRUJILLOdecide de manera común en determinadas cuestiones y se organiza internamente enuna serie de grupos sociales que poco a poco se van haciendo más jerarquizados.No obstante, la primera unidad que se menciona en las fuentes (el Valle de Yziaro Titiar) y lo que tiempo después se configurará como el Valle de Marquina, guardanclara relación con un elemento patrimonial de primer orden cual es el de las variedades dialectales del euskera que se hablan hoy en la comarca, cuya disposición (vizcaíno en los municipios de Eibar, Placencia y Elgoibar y guipuzcoano en los de Deba yMutriku, siendo Mendaro una zona de frontera y de fusión dialectal) conecta el origende estos primeros valles con hechos muy anteriores en el tiempo.En concreto, las evidentes diferencias ligüísticas existentes se han asociado conel ámbito de localización de las antiguas tribus de caristios y várdulos que, al parecer,se encontraban asentados en la zona durante la época romana y, más tarde, de formamucho más precisa, con los movimientos de población que se producen en torno alsiglo X, después del repliegue demográfico provocado en las centurias anteriores porlas fluctuaciones climáticas acaecidas. Éstos llevan al asentamiento en la zona másseptentrional de grupos de origen várdulo procedentes de la sierra de Aralar, al tiempoque las tierras situadas más al Sur son ocupadas por población de ascendencia caristiaque sale de la llanada alavesa y las tierras vizcaínas, perfilando así de forma definitivalos ámbitos de localización dialectal que llegarán a la actualidad.En esos movimientos demográficos alto-medievales, estudiados entre otros autores por E. BARRENA (1989), se encuentran las influencias que terminarán por transformar la antigua sociedad pastoril de carácter gentilicio en el grupo sedentario deestructura nuclear que genera la nueva organización territorial; pero será sobre todo enel periodo siguiente cuando ésta tome forma y lo hará sobre la base de una serie deelementos que adquieren particular relevancia.3.EL ESPACIO COMARCAL A PARTIR DE LA BAJA EDAD MEDIA:MONASTERIOS E IGLESIAS COMO EXPRESIÓN DEL PODERECLESIÁSTICOEntre los agentes que toman parte en la definición de las nuevas formas socialesy de ordenación espacial, en primer lugar, es indispensable mencionar a la iglesia que,por una parte, lleva a cabo la primera estructuración general del territorio, subdividiéndolo con un fin operativo en arciprestazgos, vicarías y parroquias jerárquicamenteordenadas, y, por otra, actúa de núcleo polarizador del poblamiento (sirviendo depunto de irradiación de las nuevas prácticas culturales), de hito de referencia para unapoblación semi-dispersa que poco a poco se va a ir fijando al territorio en torno a losenclaves religiosos y de elemento de delimitación concreta de los espacios sobre loscuales éstos ejercen su función.En lo que se refiere a la demarcación diocesana de Debabarrena hay que haceruna clara distinción. Las tierras más meridionales, es decir, Eibar, Placencia y Elgoibar, junto con San Andrés de Astigarribia, pertenecen desde el siglo XI al obispadode Calahorra, dentro del cual se inscriben en una de las circunscripciones en las queCuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88

EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO 65éste aparece fragmentado, el arciprestazgo de Tabira de Durango, así llamado portener en la villa vizcaína su sede principal. Dividida a su vez esta demarcación enunidades menores denominadas vicarías, es en la de Markina, coincidente en su territorio con el antiguo valle del mismo nombre, donde se agruparán las parroquiasmencionadas. Más complicada es la situación de la franja costera donde hasta ahora, yen especial en lo que se refiere a las fechas más antiguas, no se ha logrado discernircon claridad entre los límites jurisdiccionales de los obispados de Bayona y Pamplona; no obstante, desde finales del siglo XII la zona se adscribe definitivamente alsegundo de ellos, pasando a formar parte del arciprestazgo mayor de Guipúzcoa,adscripción que, como en el caso anterior, se mantendrá en vigor durante todo elAntiguo Régimen (ALDAMA, J. P., 1993).Pero más que el detalle de estos datos, lo que aquí interesa resaltar es la acusadacoincidencia entre la geografía lingüística de la zona y la división diocesana realizada,algo que supone la admisión de un hecho cultural plenamente consolidado comoelemento diferencial básico para una organización jurisdiccional que, de alguna manera, se ve así reforzada.La definición de estos grandes ámbitos dependientes de cada uno de los obispados, aun con las alternancias que durante cierto tiempo parecen darse en las tierrasmás septentrionales de la comarca, es una realidad que se puede constatar desdefechas tempranas. Sin embargo, la delimitación y articulación interna del espacio sólose hará de forma más lenta y progresiva a medida que la implantación de centrosreligiosos y el afianzamiento de éstos como puntos de referencia poblacional se vayaproduciendo.Impulsada su institución desde instancias extrarregionales (corona, órdenes monásticas, nobleza, etc.) los primeros establecimientos eclesiásticos tuvieron un indudable protagonismo como focos de cristianización, pero fueron, sobre todo, otro tipo defunciones las que inclinaron a su fomento: sirvieron de instrumentos de propagaciónde nuevas fórmulas culturales, en particular de prácticas agrícolas cerealistas cuyodesarrollo conllevaba la fijación de la población al terrazgo y su aceptación de normasy autoridades estables; facilitaron la apropiación y el aprovechamiento del espacio,tanto por los bienes que desde la fundación se les asignó para su mantenimiento (esmuy conocido el caso de San Miguel de Astigarribia, en cuyos votos de donación almonasterio de San Millán de la Cogolla se hace referencia expresa a sus pastos,montes, manzanales y pesquerías) como por los ingresos que recibían en concepto deofrendas y diezmos de los habitantes de su territorio (de ahí la importancia de ladelimitación de éste); fueron elementos de afirmación del poder político por parte delrey (al que solía corresponder su posesión) y de la nobleza tanto foránea como local(Parientes Mayores), con la que se vinculan mediant

EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMONIO 59 Cuadernos Geográficos, 37 (2005-2), 59-88 * Universidad del País Vasco. Gema.florido@ehu.es EL PAISAJE Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO RURAL: UNA LECTURA DESDE EL PATRIMO

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