Aspectos Selv!colas Y Econmicos De Los Pinares De Pinus .

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Aspectos selvícolas y económicosL.de los pinares deen el Sistema CentralPinus sylvestrisGREGORIO MONTERO GONZÁLEZ (*)ALBERTO ROJO ALBORECA (**)MARÍA FLOR ÁLVAREZ TABOADA (***)MIREN DEL RÍO GAZTELURRUTIA (*)1. INTRODUCCIÓNEl origen y desarrollo de la ciencia forestal, entendida como conjunto sistematizado de principios y leyes propias, está ligado a un fundamento técnico-económico y, particularmente, a una concepciónde ordenación y regulación de las producciones (Monteiro, 1966).No obstante, el hombre ha considerado durante demasiado tiempoal bosque como fuente inagotable de recursos, realizando aprovechamientos abusivos y desordenados. El concepto de producción sostenible aparece con la ciencia forestal a finales del siglo XVIII, perohubo de pasar bastante tiempo más para que el sector forestal fueraconsiderado como una actividad económica importante, cuyo estudio mereciese la atención de una ciencia: la economía forestal.La idea de producción sostenida, entendida como el mantenimientode un flujo continuo de material leñoso u otros productos forestales,implica la necesidad de establecer métodos de regulación de las producciones, es decir, conlleva una ordenación del aprovechamientoforestal. Esta idea constituye el eje central de la ordenación de montes, de tal modo que esta disciplina ha dominado y caracterizado el(*) Área de Selvicultura y Mejora Forestal, CIFOR-INIA. Madrid.(**) Departamento de Enxeñería Agroforestal. Escola Politécnica Superior. Universidade de Santiago deCompostela. Lugo.(***) Departamento de Ingeniería Minera. Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria. Universidad deLeón. Ponferrada.– Estudios Agrosociales y Pesqueros, n.º 193, 2001 (pp. 27-56).27

Gregorio Montero González, Alberto Rojo Alboreca, María Flor Álvarez Taboada y Miren del Río Gaztelurrutiahecho económico-forestal hasta el punto de que, durante muchotiempo, se identificó economía forestal con ordenación de montes.En España la ordenación no se puso en marcha de forma masiva ysistemática hasta finales del siglo XIX, aunque la idea de producciónsostenida se conocía y aplicaba, puntualmente, desde mediados delsiglo XIX.La función multiuso que actualmente se atribuye y se exige al monte,así como el carácter complejo de la producción forestal, puesto demanifiesto por la diversidad de productos, hacen más difícil valorarsus producciones y utilidades. Las funciones protectora, ecológica,paisajística, ambiental, etc., muchas veces son vinculantes, y al mantenimiento de todas o alguna de ellas han de subordinarse las producciones directas, tales como madera, pastos, caza, frutos, resinas,etc., lo que hace que los métodos de valoración deban ser complejose imprecisos.Cada tipo de producción necesita de una técnica selvícola, y de suconsiguiente organización espacio-temporal mediante la ordenación, que optimice y garantice su persistencia en el tiempo. Los tratamientos selvícolas más indicados para maximizar una produccióndada, por ejemplo madera, pueden no ser compatibles con los necesarios para optimizar la protección del suelo o el valor paisajístico dela masa forestal, lo que hace imprescindible establecer un orden deprioridad que jerarquice las producciones y utilidades con arreglo alas funciones principales que se considere que ha de cumplir elmonte.Lógicamente, no es posible optimizar simultáneamente todas las producciones y utilidades en una misma superficie, lo que ha llevado ala ciencia forestal a la necesidad de asignar usos o producciones prioritarias a las diferentes zonas de un monte; así, aparecen superficiescuya función principal es la protección, el paisaje, el recreo, etc., yotras en las que se da mayor importancia a las producciones directas,como madera, leña, caza, pastos, frutos, hongos, etc.La diversidad de usos de los montes podría compararse a la de unafactoría en la que se producen simultáneamente, en el tiempo y enel espacio, numerosos productos útiles para el hombre, cada uno delos cuales requiere un proceso de fabricación que, en el caso delmonte, se corresponden con los tratamientos selvícolas, por ser éstoslos que definen, o al menos condicionan, la obtención de una u otraclase de productos.En la actualidad, la existencia y cuidado de las masas forestales noobedece a simples razones de producción, por importante que éstas28

Aspectos selvícolas y económicos de los pinares de Pinus sylvestris L. en el Sistema Centralpuedan ser, sino a la necesidad que tienen los países de contar conabundantes y bien distribuidas superficies forestales, ya que éstasrepresentan un papel esencial en el equilibrio biológico y social delterritorio. Por este motivo, la sociedad está cada vez más interesadaen controlar dónde, cómo y con qué especies se repuebla o se restauran las masas ya existentes, así como los métodos selvícolas aplicados en cada caso, por cuanto de ello depende la priorización de lasdiferentes producciones.A pesar de que a nivel mundial cada vez aumenta más la demanda demadera, la importancia financiera del bosque se va diluyendo frentea su importancia ecológica y estabilizadora, así como frente a susvalores paisajísticos, recreativos y ambientales. Este cambio en la utilización y jerarquización de las producciones del monte ha de sertenido en cuenta por la selvicultura y la ordenación, que deben buscar métodos flexibles, capaces de optimizar dichas producciones enfunción de las demandas sociales, siempre que éstas no exijan actuaciones irreversibles o pongan en peligro la persistencia o la estabilidad de las masas forestales.Por otra parte, existe un desfase entre la velocidad a la que cambianlas preferencias sociales respecto a la clase de productos que se solicitan del monte y la capacidad de respuesta de la selvicultura, entendida ésta como una herramienta que permite obtener diferentestipos de bienes. Desde que se aplica un tratamiento selvícola hastaque se obtiene una respuesta positiva de la masa en el sentido que sepretende, ha de pasar un período de tiempo, muchas veces suficiente para que el resultado que se perseguía haya perdido interés parala sociedad. Oliver y Larson (1996), al referirse a este tema, lo expresan de la siguiente manera: «La utilización preferente del bosque, elconocimiento que sobre él se tiene, las técnicas de gestión, las herramientas y la política forestal, cambian una o varias veces en el período comprendido entre el nacimiento o plantación de un árbol y laedad (turno) a la cual debe ser aprovechado». O, dicho de otromodo, la evolución de la demanda de determinados bienes y servicios es mucho más rápida que la respuesta de las masas a un tratamiento selvícola.Generalmente, la selvicultura de especies de montaña con alto valorecológico y protector, como es el caso del pino silvestre en el SistemaCentral, se planifica a turnos de 100-120 años, lo que no permite o,al menos, dificulta las posibilidades reales de cambiar frecuentemente de tratamiento. Además, casi siempre el tratamiento que seaplica a una masa de una edad determinada depende de forma muydirecta de la selvicultura aplicada en edades anteriores. Las produc29

Gregorio Montero González, Alberto Rojo Alboreca, María Flor Álvarez Taboada y Miren del Río Gaztelurrutiaciones forestales, por su naturaleza de bienes y servicios que se vangenerando lentamente, se adaptan mal a los cambios repentinos deorientación sin comprometer alguna de las funciones principales dela masa, ya sean éstas ecológicas o productivas. Por estos motivos, laselvicultura debe tener especial cuidado a la hora de dar prioridad alos planes a corto plazo, pues se corre el riesgo de subestimar o incluso descuidar totalmente los más importantes objetivos a largo plazo,como son la persistencia, la estabilidad y las funciones ecológicas,que en muchos casos son absolutamente irrenunciables.La diversidad de productos, el hecho de que éstos se produzcan conjunta y simultáneamente en el tiempo y el espacio, la longitud de losciclos de producción, los diferentes tratamientos selvícolas que esnecesario aplicar según el objetivo prioritario de producción que sehaya elegido, los cambios en la demanda de la sociedad y de las políticas forestales, y la lenta respuesta de las masas forestales a los tratamientos selvícolas que determinan los cambios de orientación,hacen que muchas de las leyes y técnicas de la economía que seemplean en las empresas comerciales sean de difícil aplicación en lasactividades económicas propias de la empresa forestal.Los escasos estudios de economía forestal existentes en España reconocen que las características y estructuras de la producción forestalson complejas, aunque existe una cierta inclinación a pensar que setrata de una actividad económica simple, lo que suele dar lugar anumerosas imprecisiones. En los últimos años, algunos economistas, 1996; Campos y Riera, 1996; Romero,(Campos, 1991; Campos1994) han desarrollado metodologías que pueden sacar a la economía forestal de su estado actual de desconocimiento y abandono.El objetivo de este trabajo es demostrar el elevado valor económico,delambiental y social que poseen los montes deSistema Central. Para ello, se describe la selvicultura y la gestión quese aplica en dichos montes, así como sus implicaciones en las producciones directas, incluyendo datos económicos de algunas de ellas(madera y leña). Finalmente, se reseñan las producciones indirectas(protección del suelo, regulación de los regímenes hídricos, mantenimiento de la biodiversidad, paisaje, recreo, captación de CO2, etc.)que son capaces de generar estos pinares, y se presentan algunosdatos sobre su valoración económica.et al.Pinussylvestris2. SELVICULTURA DEL PINO SILVESTRE (Pinus sylvestris L.)Para que una especie proporcione unas producciones determinadases necesario realizar una serie de actuaciones selvícolas, que varían30

Aspectos selvícolas y económicos de los pinares de Pinus sylvestris L. en el Sistema Centralen función de las condiciones ecológicas de la masa forestal y de losproductos que se desee obtener. En el Sistema Central, y con carácter general, se aplican los siguientes tratamientos selvícolas a losmontes de pino silvestre: cortas de regeneración, cuidados culturalesdel regenerado, clareos y claras. Además, son necesarias otras actuaciones no estrictamente selvícolas, relacionadas con las infraestructuras de los montes, para poder alcanzar una correcta gestión.2.1. Cortas de regeneraciónA nivel general, es posible distinguir tres zonas diferenciadas segúnla altitud a la que viven las masas de, que condicionanfuertemente su selvicultura, aunque dependiendo del sistema montañoso en que se encuentren pueden tener climas distintos y presentar, por tanto, ciertas peculiaridades selvícolas (Montero, 1994):a) Zonas con altitud superior a 1.800 m: Se corresponden con laspartes altas de las montañas, con muy baja densidad de arboladoy grandes rasos, que suelen estar cubiertos por matorrales rastreros o especies pascícolas. Poseen un alto valor protector y muybaja producción de madera (menor de 0,5 m3/ha·año). Existengrandes dificultades para la regeneración, que se acentúa por elpastoreo. La intervención selvícola es escasa o nula, y la ordenación suele ir dirigida al aprovechamiento de los pastos.b) Zonas con altitud comprendida entre 1.600 y 1.800 m: Presentanuna baja densidad del arbolado y repartición superficial irregular(rodales de pino silvestre alternando con matorral y pastos).También son de alto interés protector. La producción de maderaes baja (0,5 a 1,5 m3/ha·año). La regeneración natural encuentragrandes dificultades en las laderas orientadas al sur, en las zonasazotadas por los vientos y en suelos pobres. Son las masas de protección por excelencia (se suelen incluir en cuarteles protectores)y de regeneración natural por definición.Tradicionalmente se ha propuesto la aplicación en estas masasdel método de ordenación de, teniendo en cuenta suestructura próxima a la irregularidad y la búsqueda de la máximaprotección del suelo. Sin embargo, este enfoque no ha dejado deser meramente teórico y su aplicación ha sido imposible, debido aque el temperamento del pino silvestre no permite la regeneración en esas condiciones y a que las cortas en estas zonas suelencentrarse, por las características propias de las masas, en extraerpies enfermos o con algún defecto, por lo que, en la práctica, setrata muchas veces de actuaciones de saneamiento (Pinus sylvestrisentresacacortas de poli-31

Gregorio Montero González, Alberto Rojo Alboreca, María Flor Álvarez Taboada y Miren del Río Gaztelurrutiacía). Por ello, no resulta posible señalar una corta buscando lospies por hectárea de cada clase diamétrica que sería necesario cortar, de acuerdo con la distribución teórica de las masas irregulares, sino que las extracciones tratan de adecuarse a las necesidades selvícolas de las masas, buscando minimizar el impacto de lacorta y extender y mantener la cubierta arbórea de forma tal quese maximice su función protectora.c) Zonas con altitud entre 800 y 1.600 m: Son masas densas, monoespecíficas o mezcladas, pero con predominio de Pinus sylvestris,de alto interés protector y estabilizador. Ocupan algo más del 75por ciento de la superficie poblada por la especie. La producciónde madera es variable, según la altitud y fertilidad del suelo (1,5 a6 m3/ha·año). Se presentan dificultades para la regeneraciónnatural en las orientaciones sur y en sitios muy ventosos, secos opobres. Las masas suelen ser de estructura regular.En estas zonas se aplican métodos de ordenación por tramos(periódicos, único o móvil), dirigidos a obtener una producciónconstante de madera. El tratamiento selvícola habitual es, entonces, el de aclareos sucesivos, que consiste en la corta progresiva delos pies maduros durante un lapso de tiempo que se denominaperíodo de regeneración (generalmente de 20 años para esta especie),para provocar el nacimiento de nuevas plantitas que van a ir sustituyendo, gradualmente, a la masa adulta. Este método ha sido sustituido en varios montes por el de cortas a hecho con reserva de 3040 árboles padre por hectárea, que son extraídos de una sola vezen los 5-6 años siguientes, cuando la regeneración se consideralograda satisfactoriamente. Aunque en ocasiones no se hace ningún tratamiento al suelo tras la corta, es frecuente una preparación de diferente intensidad (escarificado superficial, decapado yapertura de surcos con «riper», pequeñas terrazas, laboreo total yprofundo, etc.), y posteriormente se siembra con 3-4 kg/ha desemilla. En los casos en que se realizan cortas a hecho sin reservade árboles padre, la preparación del suelo es similar.En todos los métodos selvícolas, la duración del ciclo de producción (turno, edad de corta o de madurez) se fija entre 100 y 120 años,con lo que se consiguen diámetros entre 35 y 50 cm, según la fertilidad de la estación y la intensidad de la selvicultura aplicada. Paraobtener madera de mejor calidad y alto precio se aconseja aumentar la edad de corta a 120-140 años (Montero et al., 1992). Edadesmayores pueden provocar problemas sanitarios causados por elhongo Fomes pini.32

Aspectos selvícolas y económicos de los pinares de Pinus sylvestris L. en el Sistema Central2.2. Cuidados culturales al regeneradoLas plantas jóvenes deson muy sensibles a la competencia. En España, en las masas con regeneración natural (tratadasmediante cortas de), se aplican los llamados desbroces de regeneración, que buscan favorecer el desarrollo de las plantitas que se van instalando a lo largo del período fijado en la ordenación (generalmente 20 años). Tales desbroces suelen ir seguidosde ligeros, es decir, cortas que afectan a los pies más débiles ymalformados, y en ocasiones de poda en los pies mejores y más desarrollados, que se realizan simultáneamente a la recogida y eliminación de los restos producidos por las cortas.En montes o rodales regenerados de forma artificial, trascon o sin reserva de árboles padre, no suelen hacerse este tipocrecen en altas denside desbroces. Las plantas dedades y compiten favorablemente con el matorral, que ha sido previamente eliminado en la preparación del suelo, con el objeto defacilitar la germinación de las semillas que proceden de otros árboles o de una siembra artificial. Entre los 10 y 15 años, dependiendodel desarrollo de las plantas, suelen hacerse, así como desbroces o limpias del matorral que haya podido instalarse. Siemprese dejan entre 5.000 y 10.000 pies/ha después del clareo, que secompleta con una poda hasta 1-1,5 m de altura, generalmente delos mejores pies.Pinus sylvestrisaclareos sucesivosclareoscor tas ahechoPinus sylvestrisclareos2.3. ClareosSon intervenciones selvícolas que buscan reducir la densidad y, portanto, la competencia, tratando de eliminar a los peores individuos.Los ingresos obtenidos por la venta de los productos extraídos enestas operaciones nunca cubren los costos de la realización de lasmismas, de tal manera que éstos han de considerarse en términos deinversión en la masa futura. Por tanto, los clareos se aplican principalmente en masas con alta capacidad productiva de madera, y suelen ir acompañados de una poda. Se realizan cuando el arboladotiene entre 15 y 25 años, dependiendo del crecimiento de los pies y,sobre todo, de las disponibilidades económicas, por lo que enmuchas ocasiones no se llevan a cabo.En zonas de escasa productividad únicamente se realizan clareospor motivos de sanidad de las masas y para evitar el peligro deincendios, aunque en ocasiones se han hecho para luchar contra elparo rural.33

Gregorio Montero González, Alberto Rojo Alboreca, María Flor Álvarez Taboada y Miren del Río Gaztelurrutia2.4. ClarasSon operaciones selvícolas con la misma finalidad que los clareos yen las que, además, se obtienen productos comerciales que permitenautofinanciar la operación e incluso obtener beneficios.Siempre se aplican claras por lo bajo (de los individuos de menor diámetro) y normalmente moderadas (de un porcentaje intermedio depies), que habitualmente se inician cuando la masa tiene entre 20 y40 años, o cuando la altura dominante (altura media de los 100 árboles más gruesos por hectárea) alcanza 10-11 m, dependiendo de lacalidad de estación y del sistema de regeneración.El período de rotación entre claras debe ser, aproximadamente, de10 años. En las masas situadas a altitudes superiores a 1.600 m debenhacerse claras moderadas, por el peligro de derribo de los árbolespor el viento y la nieve. En las zonas de menor altitud es posible practicar claras más fuertes, que pueden llegar a extraer, en conjunto,hasta un 40 por ciento de la producción total acumulada a lo largode todo el ciclo de rotación o turno.Las primeras claras suelen ser poco rentables, y a veces es necesarioconsiderarlas como una inversión. Las claras posteriores suelen proporcionar algún beneficio neto al propietario, que aumenta según lohace el tamaño de los árboles extraídos.2.5. Cálculo de la posibilidad madereraEn la terminología forestal se define como posibilidad a la cantidad deproductos que pueden extraerse del monte, teniendo en cuenta lasexistencias que hay almacenadas en el mismo y la cuantía del crecimiento anual que se suma cada año a esas existencias. Conociendocuántos árboles por hectárea deben poblar la masa, según la pendiente del terreno, edad, tamaño de los árboles y otros factores quese considere que han de ser tenidos en cuenta, se podrá extraer máso menos producción, dependiendo de que el número de árboles seasuperior o inferior a ese número óptimo y de que la masa tenga uncrecimiento mayor o menor. La forma de determinar la posibilidad,es decir, de saber cuánta madera puede extraerse cada año, varíasegún el tratamiento selvícola aplicado.En el caso de cortas a hecho, la posibilidad (P) de la corta final sueleestimarse a partir de la superficie del tranzón (superficie de corta), sibien es necesario calcular los volúmenes a cortar a partir de los datosdel inventario, según la siguiente fórmula:34

Aspectos selvícolas y econ

1. INTRODUCCI N El origen y desarrollo de la ciencia forestal, ente ndida como con-junto sistematizado de principios y leyes propias, est ligado a un fun-damento t cnico-econ mico y, particularmente, a una concepci n de ordenaci n y regulaci n de las producciones (Mon teiro, 1966). No obstante, el hombre ha considerado durante demas iado tiempo

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